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Una vacuna contra la depresión

Turbulencias

Amigos, acabo de escuchar, en un canal de TV, una voz que reclamaba: “¡una vacuna contra la depresión!”   Y me pregunto, ¿y una vacuna contra lo humano? Llegará, no se preocupen, será proporcional a la estupidez humana, que, esa sí, no para de crecer y de multiplicarse; muchos son los testimonios que lo ratifican.

El materialismo y un desconocimiento de la ciencia -el pensamiento mágico- han logrado este efecto destructivo. Lo que no se ve no existe y, cuando despunta, hay que eliminarlo.

Asistimos pues a una eliminación sistemática de los síntomas que dan cuenta de nuestra subjetividad, de nuestros vínculos, o de nuestras palabras, cuando dicen nuestro dolor de existir. Eso último solo requiere una escucha cercana, alguien que de fe de mi existencia y acuse recibo de mi demanda desesperada. Eso alivia y alienta, eso nos humaniza. Y si no, ¿qué sería de este sujeto extraviado que deambula solo por un mundo desertizado, dejado de la mano de Dios y del hombre?

Todo el mundo se pregunta qué va a pasar, pero eso ya está pasando. Se ha instalado la civilización del Selfie. Cada uno con su móvil comunicado con mil otros, pero sin ninguno, o sea solo, con su goce y su tristeza a cuestas, ¡callado!

En tanto psicoanalistas, tratamos a cada sujeto uno por uno, para darle un lugar propio y devolverle su palabra propia. La depresión ha existido desde siempre. De hecho, en mayor o menor medida la depresión existe en todos los pacientes que vemos, es el síntoma más frecuente. Podemos decir que las depresiones dan cuenta de esta cara oscura de nuestra intimidad contemporánea, cuya otra cara es el ideal del éxito y la obligada felicidad-para-todos. De hecho, la depresión es un fenómeno de la época, que representa su estado de ánimo, es la enfermedad del discurso capitalista, como la llaman algunos, que denuncia sus efectos sobre el sujeto actual. Exacerbada, por supuesto por la plaga del covid que ha tirado de la manta para desvelar lo siniestro de nuestras vidas.

Hace años que el pronóstico de la Organización Mundial de la Salud nos advierte: “Se espera que en el 2020 los trastornos depresivos ocupen el segundo lugar entre las patologías responsables de la muerte y discapacidad a escala mundial”. ¡Ya hemos llegado!

Recuerdo que eso empezó hace unos 25 años, aproximadamente, o más. Estaba en un servicio público y empezaba a percatarme de que se multiplicaban los diagnósticos de “depresión”, que se convertía así en un cajón de sastre.  Quiero decir que teníamos que estar muy alertas al diagnóstico y poder discriminar.

Tres causas fundamentales se barajaban en este fenómeno:

1-     El boom de los antidepresivos. Para muchos, el antidepresivo, o algún ansiolítico, se ha convertido hoy en algo parecido a un complemento vitamínico.

2-      Se imponían los Manuales de diagnóstico (DSM-IV, etc.). La histeria, que era el termómetro de su época, era tachada del Manual. En su lugar aparecían las depresiones y la fibromialgia, entre otras. Todo se aplanaba y se banalizaba. La estupidez y la ignorancia también ganaban terreno en nuestro campo.

3-      De-presión, la presión se imponía como modo de vida, el estrés. Así, nos deprimíamos todos un poco ante la pesadumbre del mundo que nos ha tocado vivir. Y algunos tiraban la toalla.

He visto -veo- pacientes que llegan  con la etiqueta de “depresión crónica”, cronificada por muchos años de medicación. Llegan con el pronóstico “abandonad toda esperanza”, y, sin embargo, vienen. Una paciente joven me contaba que para ella la depresión era como la diabetes: ella y su fármaco, de por vida. Otra persona mayor me decía hace poco que se estaba enterrando viva… Muchos años de silencio y de fármacos solo tienen una salida: la cronificación. Acaso podemos hablar de un denominador común, algo del depresivo que deviene un paradigma del sujeto actual globalizado, atiborrado, desvitalizado o irresponsable, muy paranoide y maltratado; todo está fuera y el sujeto deviene objeto, víctima del maltrato ajeno.

              Y aquí es donde aparece la “vacuna contra la depresión”, para salvarnos de una muerte anunciada.

              Y, sin embargo, o por eso mismo, seguimos aquí, nuestra ética da un giro radical a la queja: lo que es queja o coartada deviene una responsabilidad. Es lo que llamamos rectificación subjetiva. Como psicoanalistas situamos al sujeto donde le corresponde estar, en la responsabilidad que le toca asumir, para poder algún día recuperar sus recursos propios y su deseo. Imposible sustraerse a eso.

Lo siento, amigos, no hay vacuna contra la depresión y, si la hubiera, les recomiendo antes de tomarla servirse una copa de cicuta, que nos asegura una muerte mas digna.

Daniela Aparicio, psicoanalista.              

www.danielaaparicio.wordpress.com

El Homo bioquímico, o mutaciones de la subjetividad

Por Daniela Aparicio, psicóloga, psicoanalista.

Esta es una reflexión sobre nuestro paisaje actual, en tanto que terapeutas de la psique.

 A los pocos días de empezar el confinamiento, con unos colegas psicoanalistas, difundimos una oferta de soporte gratuito para quien pudiera necesitarlo. Un oscuro manto había caído sobre nuestra rutina, vínculos y modus vivendi, y era de prever que esa conmoción traumática podía desatar trastornos de todo tipo.

No les voy a hablar de las personas que seguían su análisis empezado previamente; con ellos la continuidad era casi natural, ¡gracias al bendito teléfono!

Me refiero a los nuevos, personas que no conocía para nada y que empezaban a llamar o a escribir por WhatsApp. Venían sin nombre, con un diagnóstico o varios, y abundaban los trastornos bipolares y límites. Se presentaban con la etiqueta puesta —“soy bipolar”— y con su correspondiente receta.

Un joven de 18 años (actualmente tiene 28) es etiquetado como psicótico tras una decepción amorosa. Le recetan neurolépticos y le explican que tiene un trastorno químico que el fármaco va a subsanar. Lo ve un psicólogo conductista que confirma la opinión del galeno y recomienda pensar en positivo. Se “vuelve loco”, literalmente, según me relata, y decide dejar la medicación. Su odisea continúa, de psiquiatra en psiquiatra, una «anda-dura» de diez años, con recetas de antidepresivos que producen una fuerte dependencia. Cada vez que deja el fármaco, recae. No tiene otros recursos para elaborar sus duelos; no hay acceso a la palabra; enmudece en su confinamiento personal.

Lo que venía ocurriendo desde hace años en nuestro campo de trabajo me golpea con su evidencia, una pesadilla que domina la psicoterapia actual.


Estudio comparativo del cuero cabelludo y una cebolla, de Leonardo da Vinci.

Llaman personas —unas quince— que no saben nada de su propia vida subjetiva, su mundo interior; ¡su historia o memoria no existe o está prohibida! No hay permiso para la separación, el duelo, ni para la palabra. Es evidente: son los nuevos seres bioquímicos, bautizados así —diagnóstico y farmacopea— por el mandato de la ciencia.

Si esa es la ética de la psiquiatría actual, y lo es, como he podido observar desde mi pequeña parcela, ¡vamos listos! En poco tiempo veremos colas de bipolares, en fila y tragando su pastilla, como la hostia consagrada, y otros poniendo a prueba todo el Vademecum —su salvavidas—.

Otra observación que me llena de estupor en esa corta investigación son los sujetos que ya no quieren hablar, o no pueden, y solo quieren escribir por WhatsApp. Cuando propongo hablar, lo rechazan con el argumento de la vergüenza o, literalmente, con una incapacidad para hablar. Insisto pero no retrocedo y leo entre líneas las palabras de una lengua perdida. Los errores de ortografía y sintaxis lo delatan.

¿Acaso ha menguado la palabra que nos humaniza y sostiene nuestros vínculos?

La COVID, entre otras cosas, ha revelado lo velado que aparece a cielo abierto, si queremos verlo. Escucharlo será mas difícil. Algunos sujetos se esconde detrás de su pantalla, que les protege del mundo y de sí mismos; han olvidado su nombre, no saben cómo manifestar sus emociones.

Tampoco saben a quién se lo dicen. ¿Quién es el otro que está del otro lado? ¿Será sometido a un juicio superyoico? ¿Será condenado a una etiqueta perpetua con medicación? Se ha perdido, y a veces con razón, la confianza en el otro profesional de la psique. La transferencia hace aguas y reconducirla no resulta fácil, aunque tampoco es imposible. Si llaman, hay demanda y sufrimiento, no saben cómo decirlo ni a quién se dirigen. El reto para mí era cómo disolver la paranoia para plantear un otro tolerante, atento y sin prejuicios, que es lo único que podía garantizar un lazo de continuidad.

Si pierde la novia, se le muere la madre, lo atropella un coche y todo es químico, tendremos que concluir que se nos fue la humanidad al laboratorio, ¡o al carajo!

El supuesto Homo Deus, como le llama Yuval Harari —aunque de “homo” ya le queda poco— es finalmente un esclavo de la ciencia, un pobre diablo que ha perdido su esencia.

Hace tiempo que empezó la “nueva” normalidad, y no habíamos caído en la cuenta.

Daniela Aparicio

Évole, la depresión, o un paso en falso

Hace un tiempo ya que este periodista intrépido, Jordi Évole, nos abre las puertas cerradas de un universo que se resistía a la divulgación y al deseo de saber. Por eso lo hemos seguido, casi incondicionalmente. Esta vez no. ¡Toca decir basta! No todo es posible.

El tratamiento superficial  que hizo en su último programa Salvados, de gran audiencia, es como mínimo deprimente y puede tener efectos colaterales muy graves. Me refiero al programa del domingo 28 de Enero, emitido en la Sexta sobre la depresión (y que se puede ver aquí):

Estoy en desacuerdo con su tratamiento y sospecho que muchos colegas psicólogos clínicos y psicoanalistas coinciden conmigo. Las razones de mi indignación son varias:

-La falta de información adecuada y asesoramiento a la hora de tocar un terreno tan complejo y delicado como la intimidad y el sufrimiento personal.

-Nuestra ética no nos permite exhibirlo todo, aunque el exhibicionismo desvergonzado campe a sus anchas.

-Tratar la depresión como una “enfermedad”, y amenazar con una presente y futura epidemia, hablar del suicidio como estadística, todo ello basado en estadísticas pseudocientíficas que lo justifican todo, supone una banalización muy grave de la problemática,  que  puede contribuir al contagio y multiplicar los afectados.

–La cura de la depresión no puede ser fundamentalmente la hipermedicalización y la adicción organizada a varios fármacos, que se multiplican con la dependencia, y que van desde el Prozac hasta las nuevas generaciones de antidepresivos. Si a eso le añadimos el electroshock y la lobotomía, ¡apaga y vámonos! Todo ello obedece a una concepción superficial y banalizadora del sujeto humano, entendido como un todo homogéneo, sin faltas ni diferencias, y todos a tragar la misma pastilla y a engrosar los casilleros diagnósticos.

-La psicoterapia se enuncia muy de pasada y se dice que no puede responder a la problemática debido a la escasez de psicólogos. ¡Consulten por favor las cifras de psicólogos en el paro para corregir su información!

Lo siento, señor Évole, mas de cuarenta años de práctica clínica me han enseñado cosas muy distintas a las que propone usted en su programa. El psicoanalista confrontado con el dolor de existir orienta la cura con su ética, que es la que abre para cada sujeto un acceso particular a su diferencia y a su deseo.

Para algunas terapias el sujeto no existe. Existe el mandato del “traga y calla”. No hay historia, no hay memoria que sitúe al sujeto en sus vínculos y en sus coordenadas simbólicas. ¿Cuál es su inscripción? Ninguna. Se actúa sobre un sujeto anónimo, sobre su cuerpo, que deviene un saco que se llena, o se vacía. Reducir a los pacientes a una ecuación biológica y tratarlos como tales equivale a decapitarlos, literalmente.

Los psicoanalistas no pensamos en términos de “epidemia”, por el contrario, tratamos a cada sujeto uno por uno para darle un lugar propio y devolverle la palabra.

La depresión ha existido siempre. De hecho, en mayor o menor medida la depresión existe en todos los pacientes que vemos; es el síntoma mas frecuente.

¿Cuál es su rasgo diferencial actual y cómo actualizarla?

Podemos decir que las depresiones dan cuenta de esta cara oscura de nuestra intimidad contemporánea, cuya otra cara es el ideal del éxito y de la obligada felicidad-para-todos. Es la enfermedad del discurso capitalista, como la llaman algunos, que denuncia sus efectos sobre el sujeto actual.

Recuerdo que eso empezó hace unos treinta años, aproximadamente. Estaba en un servicio público y empezaba a percatarme de que se multiplicaban los diagnósticos de “depresión”, que de este modo se convertía en un cajón de sastre. Esto implicaba que estábamos obligados a estar muy alertas con respecto al diagnóstico, para poder discriminar. Tres eran las causas fundamentales que se barajaban en este fenómeno:

1- El boom de los antidepresivos. Para muchos, el antidepresivo, o algún ansiolítico, se han convertido hoy en algo parecido a un complemento vitamínico.

2- Se imponían los manuales de diagnostico (DSM-III, etc.). Todo se aplanaba y se banalizaba.

3- “De-presión”, o la presión que se imponía como modo de vida. Así, nos deprimíamos todos un poco, ante la pesadumbre del mundo que nos ha tocado vivir.

Algunos tiraban la toalla. He visto y veo personas que llegan hoy con la etiqueta de “depresión crónica”, cronificada por muchos años de medicalización. Llegan con el pronóstico “abandonad todo esperanza” y sin embargo, vienen. Una paciente joven me contaba que para ella la depresión era como la diabetes: ella y su fármaco, de por vida. Otra persona mayor me decía hace poco que estaba enterrada viva… Muchos años de silencio y de fármacos solo tienen una salida: la cronificación. Cuando eso es concebido así, cuando una madre o un médico contemplan la cuestión como un “traga y calla”, no duden que allí está la clave de su patología, de su gravedad y cronificación, puesto que atenta contra la esencia misma del ser hablante. Atenta contra la subjetividad.

Hemos llegado a cotas de ignorancia deprimentes que nos anuncian una epidemia masificada de estupidez muy preocupante. Esta sí que no tiene cura y es un insulto a la inteligencia.

Daniela Aparicio, psicóloga clínica, psicoanalista.

 

 

Debats sobre el malestar, 4 i 11 de juliol

ARTS SANTA MÒNICA

La Rambla, 7.  BCN


DEBATS SOBRE EL MALESTAR

dimecres, 4 de juliol a les 19:00 hores

Javier Bassas Vila, filòsof: “AFECTES I EFECTES POLÍTICS”

Felip Martí-Jufresa, filòsof: “MALESTAR I EMANCIPACIÓ METAFÍSICA”

presenta: Daniela Aparicio, psicoanalista.

* * * *
 
dimecres, 11 de juliol a les 19:30 hores

Francesc Raventós, economista: “UN FUTUR INCERT”

presenta: Francesc Garreta, filòleg.

  
organitza:

ESPAI FREUD
Amics de la Llibreria Xoroi
-Associació Cultural-

http://espaifreud.blogspot.com

Actualment, hi ha la necessitat apressant de conèixer discursos que puguin oferir alternatives a la nostra societat i sobretot als col•lectius que estan sent més afectats per la crisi.

Us proposem una reflexió conjunta que ens permeti comprendre les mutacions socials i subjectives en curs i ens ajudi a sortir de la inèrcia generalitzada.

Ens cal dialogar perquè estem perplexos davant de la situació actual. El diàleg podria representar una orientació per a aquells que han perdut la seva identitat de treballadors-consumidors: joves ben preparats, adolescents extraviats i adults sense rumb.

Comptem amb tu i amb els convidats per retre compte del nostre compromís amb una dimensió humana i social de valors, que no siguin només els de la Borsa.

 

Espai Freud us convida als
DEBATS SOBRE EL MALESTAR

Com cura la psicoanàlisi?

Divendres 4 de febrer de 2011, a les 20 hores

taula rodona

COM CURA LA PSICOANÀLISI?

debats clínics de l’Espai Freud

Sí, la psicoanàlisi cura; redueix dolors i sofriments.


Però alhora aposta per una transformació subjectiva.


Per això és més que una cura, és un projecte de canvi.

Com ho fa? Aquesta és la pregunta que ens proposem respondre;


perquè es pugui conèixer i difondre la nostra experiència.


I per posar-la a debat.

Amb la participació de

Manuel Baldiz, psicoanalista, psiquiatre.

Laura Kait, psicoanalista.

Joseph Knobel, psicoanalista, psicòleg clínic.

Rosa Royo, psicoanalista, psicòloga clínica.

coordina:

Daniela Aparicio, psicoanalista, psicòloga clínica.

Divendres 4 de febrer de 2011, a les 20 hores

Lloc:

COL.LEGI OFICIAL DE PSICÒLEGS DE CATALUNYA
Rocafort, 129. Sala d’Actes.
Barcelona

ENTRADA LLIURE

Organitza: ESPAI FREUD


LES DEPRESSIONS, UNA “EPIDÈMIA” ACTUAL?

Butaques de la Sala d’Actes de l’Ateneu barcelonès

LES DEPRESSIONS, UNA “EPIDÈMIA” ACTUAL?


Debats clínics de l’Espai Freud

Una trobada entre psicoanalistes de diferents orientacions teòriques per a debatre la nostra clínica actual des de la psicoanàlisi, significant que ens representa a tots.

Taula rodona amb la intervenció de

CLOTILDE PASCUAL,
metge psiquiatra. Psicoanalista membre de l’Escola de la EPFCL (Escola de Psicoanàlisi dels Foros del Camp Lacanià). Directora d’Estudis d’ACCEP.

JERÓNIMO ERVITI,
psicoanalista. Membre de Gradiva, Associació d’estudis psicoanalítics.

JORDI SALA,
psicòleg clínic i psicoanalista. Membre Titular de la Societat Espanyola de Psicoanàlisi. (International Psychoanalytical Association). Co-editor de la Revista Catalana de Psicoanàlisi.

Coordina:
Daniela Aparicio, psicoanalista.

Data: divendres, 13 de març, a les 19:30 hores.

Lloc: ATENEU BARCELONÈS
Carrer de la Canuda, 6. Sala d’Actes. 19:30 hores.
Entrada lliure.

Organitza: ESPAI FREUD
Berlinès, 20.
08022 Barcelona
932116921
espaifreud@gmail.com
http://espaifreud.blogspot.com

LES DEPRESSIONS, UNA “EPIDÈMIA” ACTUAL?

El pronòstic de l’Organització Mundial de la Salut ens adverteix: “S’espera que els trastorns depressius, a l’actualitat responsables de la quarta causa de mort i discapacitat a escala mundial, ocupin el segon lloc, després de les cardiopaties, l’any 2020”. Segons les dades de l’OMS: 121 milions de persones pateixen depressió. Tanmateix, aquestes depressions representen una autèntica hemorràgia d’energia i de diners que col·lapsen la societat i que suposen un repte per als polítics de la Salut.

Les depressions reten compte d’aquesta cara fosca de la nostra intimitat contemporània, l’altra cara de la qual és l’ideal de l’èxit i de l’obligada felicitat-per a- tothom.

La depressió és un fenomen de l’època que representa el seu estat d’ànim, és la malaltia del discurs capitalista, com l’anomenen alguns. El subjecte deprimit o malenconiós és aquell que no acaba de trobar el seu lloc en els vincles socials, i així pateix la pròpia desgana, l’orfandat i el desemparament.

La paradoxa que delata aquest exèrcit de deprimits, com a patologia principal del nostre temps, ve a dir el mateix: hi ha un malestar creixent de molts subjectes que sofreixen una espècie de dol interminable, abandonats a la seva sort, o als seus fàrmacs, i al seu silenci en solitud. Hi ha subjectes que no acaben d’estabilitzar-se en una relació envers l’altre amb la seva diferència i les seves marques, per poder tractar el seu símptoma i situar-lo en la pròpia història particular.

Si Freud construeix la seva teoria sobre “El sentit dels símptomes” que es nuen amb l’inconscient, amb el llaç social, als llaços entre pares i fills, en el compromís i els afectes subjectivats, avui podem constatar que -de vegades- poc sentit li queda.

Segons Freud, l’afecte depressiu tradueix la submissió del jo al superjo relacionada amb la culpa. El superjo imposa un sacrifici i en reclama cada vegada més i més. Per a Klein, la depressió està relacionada amb la desesperació per la destrucció dels objectes estimats a causa de la pròpia destructivitat. En termes lacanians diríem que el subjecte deprimit ha renunciat al seu desig i es lliura sense resistències a la inèrcia del sofriment.

Com entendre i tractar aquest flagell del nostre temps marcat per una tristesa tan especial i paradoxal?

A qui encomanar-se?

On trobar algun sentit orientador en l’àmbit personal i col·lectiu?

Aquesta Taula convida als psicoanalistes que, des de Freud i els desenvolupaments posteriors, han teoritzat i tractat les depressions. Els psicoanalistes no pensem en els termes de l'”epidèmia” periodística, tractem cada subjecte un per un, per donar-li un lloc propi i retornar-li la paraula.

LA CAJA – TELE 5

Carta oberta al senyor Degà i Junta del Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya.

Assumpte: Programa La Caja, Tele 5.

Benvolguts Sr. Almenara i Junta del COPC:

Assistim actualment a una degradació progressiva, en diferents àmbits, dels principis bàsics que regeixen la nostra convivència personal i professional.

En aquest ordre de coses, el programa estrenat ahir (27 de Gener 2009) en Tele 5: “La Caja”, i l’ús en la seva publicitat a la premsa del terme “psicoanàlisi televisiva” supera el tolerable i reclama una protesta enèrgica i a ser possible la seva retirada immediata, per infringir el codi deontològic del COPC i de molts dels seus membres.

Quines són les raons que ens obliguen a dir això?

L’Espai Freud compta amb el suport de tots els grups i institucions psicoanalítiques de Barcelona, que comparteixen una ètica de la formació del psicoanalista i de la seva praxi. La psicoanàlisi no és una psicoteràpia com les altres. Es distingeix, entre altres coses, per l’extensa formació del psicoanalista, que consisteix en la seva anàlisi personal, la seva formació teòrica i en les supervisions dels seus casos. Tot això suposa un procés llarg, seriós i rigorós; única garantia de la nostra pràctica.

Pensem que els professionals, si així se’ls pot anomenar, que participen en “La Caja” no compleixen amb aquests requisits i cauen per tant en el camp de la impostura professional.

Considerem que el programa per si mateix és un atemptat a l’ètica psicoanalítica i a l’ètica en general. Un atemptat també al dret inexpugnable a la intimitat de cada subjecte i una exhibició impúdica del dolor privat, que ha de ser respectat en la seva absoluta privacitat.

Considerem, tanmateix, que el programa és de gran risc per als “seus actors” i per als seus espectadors. Fet que demostra una lleugeresa imperdonable i una ignorància a l’hora de sospesar les conseqüències i efectes sobre aquells que el suporten.

Una pacient que ha tingut tres intents de suïcidi, que va ser objecte de maltractaments, que es presta a aquesta manipulació pública, un altre maltractament, pot patir una recaiguda, potser un altre intent d’autòlisi, serà aquest davant de les càmeres?… L’escalada actual ens obliga a posar un límit abans que es desencadenin altres catàstrofes.

Considerem també que existeix el perill d’identificació als símptomes, fenomen que els psicoanalistes coneixem bé. Hi ha una empenta al ” tots iguals” entre les persones joves i no tan joves que es poden identificar al que veuen i escolten. Aquest és un fenomen freqüent del grup que fa que el suïcidi, les anorèxies i bulímies, les addiccions no s’hagin de difondre d’aquesta forma per evitar la seva multiplicació.

Pensem que aquest programa produirà un efecte d’augment de les patologies mentals que al seu torn seran derivades a la WEB que s’anuncia i “tractades” en la mateixa, tot un paquet lligat i ben lligat que només revela l’obscenitat i la impostura.

Com a psicoanalistes i psicòlegs col·legiats del COPC ens desmarquem d’aquest producte del mercat, caricatura basta del que transcorre en la intimitat de les nostres consultes i en última instància un insult a la intel·ligència.

Restem a l’espera de la seva resposta.

Molt atentament.

Daniela Aparicio
col.legiada núm. 1392

per ESPAI FREUD

Carta abierta al señor Decano y Junta del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña.

Asunto: Programa La Caja, Tele 5.

Apreciados Sr. Almenara y Junta del COPC:

Asistimos actualmente a una degradación progresiva, en diferentes ámbitos, de los principios básicos que rigen nuestra convivencia personal y profesional.

En este orden de cosas, el programa estrenado ayer -27 de Enero 2009- en Tele 5: “La Caja”, y el uso en su publicidad del término “psicoanálisis televisivo” se presta a confusiones inaceptables y reclama una protesta enérgica y a ser posible su retirada inmediata, por infringir el código deontológico del COPC y de muchos de sus miembros.

¿Cuáles son las razones que nos obligan a decir esto?

El Espai Freud cuenta con el apoyo de todos los grupos e instituciones psicoanalíticas de Barcelona. Los mismos comparten una ética de la formación del psicoanalista y de su práxis. El psicoanálisis no es una psicoterapia como las demás. Se distingue entre otras cosas, por la extensa formación del psicoanalista que consiste en su análisis personal, su formación teórica y en la supervisión de sus casos. Todo ello supone un proceso largo, serio y
riguroso; única garantía de nuestra práctica.

Pensamos que los profesionales, si así se les puede llamar, que participan en “La Caja” no cumplen con esos requisitos y caen por lo tanto en el campo de la impostura profesional.

Consideramos que el programa en sí es un atentado a la ética psicoanalítica y a la ética en general.

Es un atentado al derecho inexpugnable de la intimidad de cada sujeto y una exhibición impúdica del dolor privado, que debe ser respetado en su absoluta privacidad.

Consideramos asimismo, que el programa es de gran riesgo para “sus
actores” y para sus espectadores. Eso demuestra una ligereza imperdonable y una ignorancia a la hora de sopesar las consecuencias y efectos sobre aquellos que lo soportan.

Una paciente que ha tenido tres intentos de suicidio, que fue objeto de malos tratos, que se presenta a esta manipulación pública, otro maltrato, puede sufrir una recaida, tal vez otro intento de autolísis, ¿será éste delante de las cámaras??? La escalada actual nos obliga a poner un límite antes que se desencadenen otras actuaciones.

Consideramos tambien que existe el peligro de identificación a los síntomas, fenómeno que los psicoanalistas conocemos bien. Hay un empuje al ” todos iguales” entre las personas jóvenes y no tan jóvenes, que se pueden identificar a lo que ven y escuchan. Este es un fenómeno frecuente del grupo que hace que el suicidio, las anorexias y bulimias, las adicciones no deban difundirse de esta forma para evitar su multiplicación.

Pensamos que este programa producirá un efecto de aumento de las patologías mentales, que a su vez serán derivadas a la WEB que se anuncia y “tratadas” en la misma, todo un paquete atado y bien atado que sólo desvela la obscenidad y la impostura.

Como psicoanalistas y psicólogos colegiados de la COPC nos desmarcamos de este producto del mercado, caricatura burda de lo que transcurre en la intimidad de nuestras consultas y en última instancia un insulto a la inteligencia.

Quedamos a la espera de su respuesta.

Muy atentamente

Daniela Aparicio
col. 1392
por ESPAI FREUD
http://espaifreud.blogspot.com

EL HUMOR EN TIEMPOS DE GUERRA

En el blog del ESPAI FREUD hemos publicado la conferencia de Daniela Aparicio sobre EL HUMOR EN TIEMPOS DE GUERRA. Conferencia que dió inicio a las actividades del año dedicado a SUBJETIVIDAD Y PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO. Para leer la conferencia podéis acceder al blog del Espai Freud: http://espaifreud.blogspot.com/

ANOREXIA, ¿PATOLOGÍA O SANTIDAD?

POR: Daniela Aparicio
Jornada ACCEP: Qué passa en el cos avui?
7 de Junio, 2008

INTRODUCCIÓN. Anorexia y bulimia constituyen dos paradigmas fundamentales de nuestra modernidad. Por un lado dan cuenta de un acoso y una incitación al consumo y a la bulimización generalizada y por otro, tenemos el intento anoréxico de adelgazar esta aspiración totalitaria denunciando su insuficiencia para la vida del sujeto. Una lucha a muerte contra lo que es vivenciado como una tiranía, de la cual el sujeto necesita salir para asegurar su vida subjetiva.
Las patologías clasicas crecian y se desarrollaban de puertas para adentro, eran dramas intimos, subjetivos y familiares. La anorexia, como sintoma, tiene un caracter revulsivo especial: SALTA A LA VISTA, captura la mirada y como en el prefacio del Perro Andalús corta nuestro ojo. Produce por ende una imagen especial y hace un síntoma en lo social.
El sintoma privado se convierte en un fenómeno social y un daño público, en este recorrido el sujeto queda a veces en suspenso.
Antes de entrar de lleno en el tema enunciado, necesito situar algunas premisas teoricas que fundamentan la relacion entre cuerpo e ideales, para luego poder localizar el cuerpo en su tiempo.
Desde el mito de Narciso sabemos que no hay cuerpo sin imagen. Conocemos asimismo la captura del cuerpo en su reflejo y relacionamos necesariamente cuerpo e imagen. La pasion narcisista da cuenta de una investidura y una idealizacion especial, que para Lacan tiene efectos estructurantes, véase el estadio del espejo y la funcion constituyente de la imagen. El jubilo del bebe indica la aparicion de este yo ideal i(a), que aunque sea identidad ilusoria del yo, unifica los fragmentos en una imagen. Asi se instala el apresamiento de la imagen sobre el cuerpo. Esta operación no sólo es real e imaginaria. Lacan ha insistido diciendo que el cuerpo está en relacion directa con el Otro, que es el “lugar del Otro”. Eso significa que no podemos hablar de un “cuerpo propio”. Cuando la anorexica ayuna, adelgaza el cuerpo materno. El cuerpo llamado propio es ajeno y está alienado siempre al Otro, al significante, y al registro simbólico que le da cuerpo. La naturaleza esta supeditada a la cultura, por ende no hay para nosotros un cuerpo biólogico o natural. Véase Pigmalion, que convierte a la mujer en su obra. El cuerpo funciona sobre la batuta del ideal. Y este ideal no es propio, siempre es ajeno, le viene al sujeto de fuera, del exterior. El cuerpo como lugar del Otro es pulsional y erótico, trasciende al organismo. Este cuerpo no es carne ni se alimenta de pan, lo natural se pierde y eso está connotado por la barra del registro simbolico sobre el sujeto.
La cuestión esencial para mi desarrollo hoy, trata de situar de qué Otro se trata en cada momento de la Historia.
Hay dos tipos de ideales segun el psicoanálisis que intervienen en la constitución … (para seguir leyendo, pulsar aquí).

EL HUMOR EN TIEMPOS DE GUERRA


Estamos en el tiempo de las “depresiones”. Según la OMS, 121 millones de personas la padecen. Los trastornos depresivos en la actualidad son responsables de la cuarta causa de muerte y discapacidad a escala mundial.
En este paisaje de “guerra” el chiste y el humor brillan por su ausencia. Cuando despuntan, ocupan un lugar secundario y desvalorizado como si de una frivolidad se tratara. Consideramos que hay que resituar el chiste y el humor para darles el lugar que les corresponde, ya que el humor nos obliga a reconsiderar y a relativizar algunos paradigmas actuales que cubren nuestra época con un manto de tristeza e introducir, asimismo, la dimensión de la falta y de la subjetividad en un mundo omnipotente y globalizado que desconoce a los sujetos en su dimensión singular e impone la “felicidad del consumo” para todos.
Es muy probable que el humor sea también un ejercicio de inteligencia que debamos sostener ante el empuje imparable hacia esa estupidez creciente que nos asola.

EL HUMOR EN TIEMPOS DE GUERRA
Desde el psicoanálisis, la sociología y el espectáculo.

ACTO INAUGURAL DEL ESPAI FREUD 2008 BCN
Subjetividad y pensamiento contemporáneo.

Día 29 de Febrero, viernes, a las 11:30 horas de la mañana.

Lugar: FPCEE – Blanquerna
Auditorio
Universitat Ramon Llull
Calle Císter, 34.
Barcelona

Mesa redonda con la intervención de

Daniela Aparicio, psicoanalista.
María Jesús Izquierdo, socióloga.
Godoy, actor humorista.

Presenta y modera:

Julieta Piastro, historiadora.

ENTRADA LIBRE

Información: Espai Freud -Amigos de la Librería Xoroi
Berlinès, 20.
08022 Barcelona
Tel.: 934185336
xoroi@

 

Esperando, que es gerundio, a Godoy, que soy yo, formamos una pareja de hecho para hacerles ver que en esta vida, como dijo Don Antonio Buero Vallejo, hay que esperar, esperar y esperar; es la única esperanza. Esperar a ser felices, tener dinero, casarnos, divorciarnos, morirnos, etc., etc., etc.; incluso etc. espera algún día dejar de ser etc.
Esperando a Godoy es un divertimento que reflexiona sobre la cultura, la contradicción, la estulticia, la mentira… caracterizado por un humor corrosivo, el sentido del absurdo y con el lenguaje como única herramienta, un espectáculo de humor para ver, escuchar y reír.
Mis queridos “esperadores”, les deseo lo mejor, sigan esperando y que algún día les llegue algo, aunque sea de oferta.
Godoy

YO-YO


EL SUJETO MELANCÓLICO

Daniela Aparicio

“Hoy, se impone el narcisismo y la afirmación del yo, de un yo sin faltas ni pérdidas, todo. En esta afirmación y de su “autoestima” -eso se escucha ad nauseam- se vuelcan hoy un sector de la Psiquiatria y el Conductismo en pleno. Es la Clínica del Narcisismo. Es hora de salir al encuentro de esos “tratamientos” demoledores del sujeto con argumentos válidos de nuestra clínica. En la clínica observamos que los ataques de ansiedad o de pánico vienen a delatar el fracaso de este intento de implantar una prótesis de completud fallida. Aparentemente, asistimos al triunfo del YO y de la imagen que ofrece la fascinacion en el espejo. Esta operación reduce el sujeto a un objeto alienado al Otro en el espacio especular (La Cosa freudiana J. Lacan) Es lo que Jacques-Alain Miller llamaba en “Donc” la “locura fálica del yo”. El narcisismo determina las formas de goce para un sujeto que se defiende con su imagen como si esta fuera el soporte de su identidad, este mismo sujeto es el que se defiende del inconsciente. Este sujeto, o lo que queda de él, es el que llega a nuestra consulta.
Voy a tomar el fragmento de un caso de melancolía(paciente con una anorexia-bulimia) para ilustrar los estragos de un “tratamiento” conductista, que es reconducido en el análisis. El análisis y la transferencia introducen una duda en su certeza, y unos efectos de sujeto, de un nuevo sujeto que no es el objeto del desecho y del maltrato. El sujeto se constituye en el Otro. El sujeto se constituye también en el Otro del analista, que da otro valor a sus palabras y la importancia que esas tienen para su existencia.
Asimismo, reflexiono sobre la melancolización del sujeto actual ensombrecido por el objeto, que no acaba de hacer su propio duelo…”

Solicitar texto completo al autor: daniela@copc.es
Nota: Daniela tiene también otros artículos titulados: “Hystoria o función de la falta” y “La histeria, pasión de vacío”.

Cuestiones éticas del psicoanálisis


DE DANIELA A ISABEL

Querida Isabel Nuñez,

Los psicoanalistas somos profesionales que ejercen su ética en la consulta propia y brillan por su ausencia en los medios públicos. Quizas por eso invitamos a los escritores para que puedan decirlo mejor.

Curiosa profesion la nuestra, dónde uno profesa su falta y la asume hasta sus últimas consecuencias. Curiosa y molesta profesión la del psicoanalista en tiempos totalitarios.

Y sin embargo, comparto tu acicate Isabel, el psicoanalista puede, incluso debe, decir algo de su experiencia y de su saber para poner un limite al desorden y al desvarío, por lo menos intentarlo, un limite al desbordamiento general de una hemoragia que nos deshumaniza a marchas forzadas.

La banalidad del mal, nuevamente, Hanna Arendt lo decía en su dia acerca del Nazismo y tuvo que soportar duras críticas por ello. La banalidad del mal, esta es la lógica que predomina hoy. A saber: si el mandato psiquiátrico dictamina la receta infantil hay que acatarlo, sin más.

Porqué les vamos a quitar a nuestros niños aquello que toman sus padres, que toma regularmente media humanidad de adultos, como droga de la felicidad.

¿Ademas, qué les vamos a dar a cambio?
Adjunto un parrafo de un trabajo mio, publicado:

“Para algunas terapias el sujeto no existe. Existe el mandato del “traga y calla”. No hay Historia, no hay memoria que situe al sujeto en sus vínculos y en sus coordenadas simbólicas. ¿Cuál es su inscripción? Ninguna. Se actua sobre un sujeto anónimo, sobre su cuerpo que deviene un saco que se llena o se vacía. Reducir a los pacientes a una ecuación biológca y tratarlos como tales es decapitarlos, literalmente.

Es un acto de violencia en la infancia y en la adultez tambien. Cuando esto es concebido así, cuando una madre o un médico contemplan la cuestion como un “traga y calla”, no duden que allí está la clave de esta patología y de su gravedad y cronificación, puesto que atenta a la esencia misma del ser hablante. Refleja asimismo, una concepción muy concreta del sujeto que es colocado en un lugar de objeto pasivo del Otro.

Hay tratamientos que apuntan a la segregación del Mal. Si el fármaco puede reducirlo es porque está siempre fuera del sujeto que lo padece y hay que liquidarlo. No hay introspección ni autocrítica. El sujeto deviene un ser infantil e irresponsable, una victima inocente que no podrá tomar partido en su cura, o en su vida.

Nuestro trabajo como analistas apunta sobre todo a contrarrestar y subjetivar este empuje generalizado y paranoide que pretende siempre situar la causa fuera del sujeto. Esta es la apuesta y la ética del psicoanalisis.”

Esas cosas las vengo escribiendo desde hace años, muchos colegas tambien lo hacen.
¿Cuál es su alcance?
Cómo introducir un poco de seny en tanto desvarío.
La cretinez galopnte y la aceleracion global hacen su trabajo y quien los detiene, dime tu querida Isabel?
Saludos cordiales

Daniela Aparicio