otra historia para otra psiquiatria

Carlos Rey: La Otra versus la Una

                                LA OTRA VERSUS LA UNA

No es la primera vez que el eminente investigador e historiador Rafael Huertas dice compartir con los Alienistas del Pisuerga la interacción existente entre historia y clínica. De hecho, la monografía publicada en 2012 por la editorial Los libros de la catarata que lleva por título Historia cultural de la psiquiatría, fue su anterior contribución a la apuesta de La Otra psiquiatría. La relación de Rafael Huertas con esa otra clínica que estudia y trata la condición humana data de 1997, que es cuando empezó a participar en los encuentros de La Otra psiquiatría. Los trabajos presentados y discutidos en dichas jornadas –y algunos más–  los ha reunidos bajo el título Otra historia para otra psiquiatría. Editado bajo el sello de Xoroi Edicions, este libro es el tercero de los publicados en su colección La Otra psiquiatría. Recordemos que los dos anteriores títulos fueron Estudios sobre la psicosis, de José María Álvarez y  Las voces de la locura, de José María Álvarez y Fernando Colina.

Esa otra historia que nos presenta R. Huertas  –cito al autor– no es «una historia positivista, descriptiva, acumulativa, complaciente con el pasado y acrítica con el presente, sino otra historia analítica, hermenéutica y crítica, que interpele al pasado para pensar el presente y para actuar o propiciar actuaciones suficientemente fundadas. (…) En definitiva, otra historia comprometida con otra psiquiatría, la que considera necesario cambios epistemológicos profundos sobre la naturaleza del trastorno mental y sobre el papel del experto (psiquiatra, psicólogo, psicoanalista, etc.) y del propio paciente –cuyo empoderamiento debe ser una prioridad absoluta–» en la clínica de las sintomatologías psíquicas.

La psique y su pathos no puede considerarse patrimonio de un único saber, pues desde la filosofía a la literatura muchas son las ramas del inacabable árbol de la sabiduría sobre la condición humana. «Es esta condición híbrida la que puede explicar las importantes diferencias epistemológicas que se producen en el ámbito de las disciplinas psi: cuerpo y alma; cerebro y mente; materia y pensamiento; neurotransmisor y significante; representan modelos antitéticos desde los que tradicionalmente se han elaborado los acercamientos a “lo mental”». A su vez, estos dos enfoques han producido una historiografía tradicional y otra crítica. La primera se caracteriza por «historias que pretenden mostrar esa evolución “lineal” de la psiquiatría, desde unos incipientes inicios hasta un presente de “máximo progreso”, que se tiende a asimilar con los avances de la biomedicina». En este polo historiográfico se han hecho fuertes las espaldas plateadas de la psiquiatría y la psicología que practican el pensamiento único.

En el otro polo historiográfico R. Huertas nos habla de esa otra historia de la locura, la que va más allá de la historia de la psiquiatría. Otra historia, crítica con el saber que devine en poder sobre el paciente y con las instituciones que se ponen al servicio del control social. Otra historiografía que tiene en cuenta los textos surgidos en el contexto de los años sesenta y setenta del siglo XX: Michel Foucault, Erving Goffman, Franco Bassaglia, Thomas Szasz; así como  las actualizaciones de esos discursos en los años ochenta, noventa del pasado siglo y primera década del actual, con los trabajos de Robert Castel, la historiadora estadounidense Jan Goldstein, el filósofo de la ciencia canadiense Ian Hacking y el historiador británico Roy Porter, quien nos propone una historia desde el punto de vista del paciente: de sus dichos y sus escritos. «Una historia desde abajo». Sobre este aspecto R. Huertas nos dice: «El punto de vista del paciente nos da claves para valorar que lo bio en salud mental no es solo lo biológico, sino también lo biográfico», así como para «comprender la violencia del diagnóstico y del estigma. (…)  La actualización de los discursos de la historia crítica de la psiquiatría, está proporcionando una solidez teórica y empírica a este ámbito de conocimiento, que camina hacia una historia cultural de la subjetividad como opción historiográfica (…) en la que el sujeto (mediatizado por el lenguaje) prima sobre la enfermedad, en la se presta la máxima atención a la subjetividad de la persona y en la que el pathos y el ethos se conjugan en el núcleo mismo del pensamiento psicopatológico».

A destacar, de los estudios que componen este libro, la aportación historiográfica de su autor al actual debate sobre la psicosis única y lo múltiple de sus formas, y sobre la continuidad y discontinuidad; sobre la semiología de la subjetividad, inherente al nacimiento del alienismo; sobre el concepto de perversión sexual en la medicina positivista y la construcción de un modelo médico sobre la delincuencia; así como el antes y después que supuso la publicación de El poder psiquiátrico de Foucault, en la historia de la psiquiatría y, sobre todo, en la historia de la locura.

Y porque la historia no es Una, R. Huertas nos trae a colación La filosofía de la locura, del precursor del tratamiento moral y del movimiento alienista Joseph Daquin, quien fue ninguneado por Philippe Pinel en su famoso Tratado médico-filosófico sobre la alienación mental. Y eso que el texto de Daquin fue publicado una década antes que el tratado de Pinel.

Juzgue el lector la actualidad de Daquin con esta cita que se reproduce en el libro de R. Huertas: «Quiero que el médico se acerque con parsimonia instruida y reflexionada, que no recete en la primera visita medicamentos enérgicos y demoledores incluso antes de que la enfermedad se haya desarrollado y, sobre todo, que no ofrezca, con la cabeza baja, remedios nuevos, cuyo mérito consiste en anunciarse en los papeles públicos y cuya eficacia estriba en dar dinero a esos voceros y falsos que se llaman inventores».

R. Huertas considera que «la historia de los trastornos mentales no puede ser una mera enumeración positivista de términos y conceptos, sino que es preciso contextualizarlos con esmero desde el punto de vista científico, social y cultural, con el fin de ayudarnos a pensar la locura   –y la clínica–  más allá del dato esquemático recogido y catalogado en la guía diagnóstica de turno».

En los manuales oficiales y académicos es observable la utilización  torticera de la historia. Como por ejemplo, en el intento de sustituir la neurosis obsesiva de la psicopatología clásica por el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) de la invidencia científica, como si fuera una evolución histórica natural, lineal y progresiva hacia el saber definitivo. «Un intento  –dice R. Huertas–  que es, cuando menos engañoso porque, en realidad, lo que hay entre una concepción y otra es una ruptura (de paradigma), pues las obsesiones y las compulsiones han transitado en las últimas décadas desde interpretaciones más dinámicas hacia orientaciones que son claramente biológicas. (…) Todo lo cual ha ido desplazando, cuando no anulando, el interés y las investigaciones sobre aspectos biográficos y culturales, en la génesis de los síntomas obsesivos y compulsivos». Sobre esta cuestión R. Huertas nos ofrece un riguroso análisis de los textos clínicos sobre las obsesiones en el seno del movimiento alienista francés; esto es, desde el nacimiento de la clínica hasta las últimas décadas del siglo XIX;  así como del ruido de fondo o el espíritu de la época –como se le quiera decir al contexto social, político y económico– que interactúa en la construcción de los textos clínicos. «Para el caso francés, parece evidente que la medicalización de las obsesiones, mediante su asimilación al modelo de la monomanía, surge en el momento en el que en la Francia posrevolucionaria tiene lugar el afianzamiento definitivo del poder burgués y el modo de producción capitalista».

Con Freud hay cambios y hay continuidad. «La obra de Freud supone un cuestionamiento del positivismo y el organicismo psiquiátrico», y la neurosis obsesiva es interpretada desde una concepción dinámica. «A partir de la obra de Freud se abre, pues, un camino diferente y fuertemente innovador desde el punto de vista nosográfico, pero también psicopatológico e historiográfico. (…)

El concepto dinámico de neurosis obsesiva se afianzó a lo largo del siglo XX para ser sustituido en el último tercio del mismo por categorías más acordes con las realidades socioeconómicas y con el pensamiento hoy día hegemónico en el ámbito psi; esto es, una psiquiatría biológica, una psicología conductista y una psicopatología estadística».

Resumiendo la importancia de esta novedad editorial que se presenta,  y en el decir del autor: «Sirvan estas páginas como propuesta epistemológica en torno a la necesidad de pensar históricamente determinadas cuestiones psicopatológicas que nos permitan valorar el peso innegable tanto de la clínica clásica, como de los elementos sociales y culturales que, en muy buena medida, contribuyen a elaborar (o construir) las categorías diagnósticas. (…) La existencia de un clínica de la subjetividad ya desde los mismos orígenes de la semiología psiquiátrica me parece incuestionable».

 

            Carlos Rey

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Sapere aude, Carlos Rey (comentari a Las voces de la locura)

SAPERE AUDE

Carlos Rey

Psicólogo clínico-psicoanalista

Barcelona

carlosry@copc.cat

Alienistas del Pisuerga, psicopatólogos como la copa de un pino y referentes de la Otra Psiquiatría, Fernando Colina y José María Alvarez han escrito al alimón Las voces de la locura, editado por Xoroi Edicions. Treinta años después de mutua colaboración, estos estudiosos de la condición humana y su psicopatología nos refieren sus reflexiones acerca de las relaciones del lenguaje y la locura desde la perspectiva histórica. Analizando la historia de la subjetividad los autores llegan a la conclusión provisional de que las voces, las alucinaciones verbales o el polo esquizofrénico de las psicosis es un síntoma de la Edad Moderna. Como dicen los propios autores «la hipótesis es bastante osada, e indemostrable», «una hermosa especulación», «con cierta osadía» y «con propuestas quizás atrevidas». Vaya por delante pues, que los autores se sitúan en las antípodas de considerar la esquizofrenia como una enfermedad de la naturaleza, así como de la clínica jerárquicamente prescriptiva, de la ingeniería conductista y de la dichosa psicoeducación. Y, por lo tanto, más allá de la invidencia científica que el hegemónico modelo biomédico ha elevado a la categoría de pensamiento único y único saber posible y/o permitido. Pero vayamos por partes.

Uno

Como si de un programa de mano se tratara, los autores nos empiezan hablando de El automatismo mental. Del lenguaje como sustancia del alma. Y lo hacen marcando los referentes clínicos intemporales de la psicopatología: la histeria, la melancolía y la paranoia, o lo que es lo mismo,  los ingredientes básicos de nuestra condición humana: el deseo, la tristeza y la interpretación. A esta terna le añaden un cuarto elemento: el automatismo mental, a fin y efecto de dar cuenta de la relación del sujeto con el lenguaje. «Pero a diferencia de la histeria, la melancolía y la paranoia, el automatismo mental casi no tiene historia, por lo que suponemos que informa de algún tipo de cambio en la subjetividad».

Los autores rescatan las aportaciones de Séglas, Baillarger y, sobre todo de Clérambault, para preguntarse «si los trastornos del lenguaje son una manifestación de la psicosis o la psicosis es un efecto del desorden de la relación del sujeto con el lenguaje». Ante esta cuestión, los autores consideran que el concepto xenopatía –cualidad de experimentar el propio  pensamiento o los propios sentimientos como ajenos o impuestos–  tiene más recorrido que disgregación, escisión, disociación, discordancia o esquizofrenia, ya que les permite llegar a la xenopatía del lenguaje, para entender mejor la experiencia del sujeto «hablado, fragmentado, interino de sí mismo». Siendo las voces –o el polo xenopático de las psicosis–  coetáneas de la aparición de la omnis scientia y el acabose de un Dios omnisciente, omnipresente y omnipotente, en tanto que la subjetividad humana «se abrió a nuevos tipos de experiencias respecto a las relaciones con el mundo, los otros y consigo mismo». Por todo ello «podríamos concebir la esquizofrenia como un síntoma de la ciencia, en la medida en que señala los límites infranqueables relativos a lo que la propia ciencia ignora de sí misma».

voces-de-la-locuraFinalmente, los autores consideran que el automatismo mental articula la clínica clásica con el psicoanálisis. Si con Freud «la división subjetiva se da como hecho constitutivo y el lenguaje la quintaesencia del ser», a partir de la clínica borromea de Lacan podría pensarse la xenopatía como «una experiencia común a todos los hombres, a partir de la cual surgiría la nueva pregunta de por qué no estamos todos locos o por qué no todos experimentamos el lenguaje como un ente autónomo que nos usa para hablar en nosotros y a través de nosotros». Esto sí que supone una vuelta de tuerca, aunque según la dirección de la vuelta, aprieta o afloja la clínica estructural neurosis versus psicosis. Si la afloja daría cabida a una «clínica continuista, en la cual la psicosis sería una experiencia originaria común de la que los neuróticos lograrían zafarse con éxito mediante el empleo eficaz de ciertos mecanismos defensivos».

Dos

En Las voces y su historia: sobre el nacimiento de la esquizofrenia, los autores desarrollan la idea de que la aparición de las voces debe atribuirse a un nuevo desgarrón atribuible a la Edad Moderna. En paralelo a que la ciencia generara un cambio de mentalidad, los espíritus –ángeles y demonios–  dejaron de intermediar entre Dios y los humanos. En esta nueva realidad «se ha ido entreabriendo un hueco que las palabras ya no aciertan a delimitar. La cosa en sí kantiana, la voluntad de Schopenhauer, la oscuridad de Schelling, la pulsión de Freud o lo real de Lacan dan testimonio de esa experiencia radicalmente moderna que conduce al hombre hasta los límites del lenguaje, allí donde la representación no alcanza a revestir el territorio existente». Dicho de otra manera: «La desaparición de los espíritus en nuestro imaginario nos confronta más directamente con los abismos que bordean la pulsión, es decir, con la omnipotencia de lo divino y el núcleo mudo de la realidad. Huérfanos de ángeles y diablos, las palabra del hombre moderno tienen que dar cuenta por sí solas de una divinidad sin Dios y de una realidad sin representación cada vez más descarnada». Por lo dicho, se puede deducir que «la esquizofrenia no puede ser anterior a este tiempo histórico, cuando la subjetividad descubre una incapacidad nueva y radical en el dominio del lenguaje». Siendo las voces respuestas «ante la presencia de ese real que ha surgido ininteligible, peligroso y amenazador».

Desde la perspectiva que aporta la historia, los autores nos llevan de la figura del visionario de Esquirol a la figura del ventrílocuo de su alumno Baillarger, para proponernos la nueva figura del xenópata que rescatan, principalmente, de Séglas y Clérambault. «La voz esquizofrénica representa la presencia ausente del otro que ocupa la escisión como un cuerpo extraño y a la vez impuesto».

Un paso más. En Origen histórico de la esquizofrenia e historia de la subjetividad, los autores escriben: «Las condiciones para afirmar que la esquizofrenia no es una enfermedad natural sino cultural e histórica, propia de la época moderna, no son comprensibles sin plantearnos una historia de la subjetividad». Esa historia nos dice que el representante psíquico de la identidad antes fue conceptualizado como el alma, espíritu, conciencia, yo, y actualmente como sujeto. Sujeto definido por los autores como el que «escucha, obedece y corrige tanto al otro exterior con el que hablamos, como al otro interior que habla y desea en y por nosotros. De manera que el sujeto camina siempre desdoblado en estas dos direcciones». Sujeto también en tanto sujetado a su inconsciente y a los discursos que genera cada época de la historia. «Por eso la locura no puede ser reducida a un hecho natural sino que constituye un acontecimiento histórico, si no el más grave quizá el más genuino de todos los que nos afectan».

Sobre lo dicho por Foucault, como primer historiador de la subjetividad, los autores quieren distinguir «entre lo estrictamente histórico y lo simplemente cultural». Las modificaciones culturales serían «los cambios en la presentación de los síntomas, la evolución de su tratamiento o la influencia que la recepción social ejerce sobre su apariencia». Sin embargo lo histórico es aquello que genera una radical transformación en la subjetividad humana, cuyo ejemplo que nos ocupa es la esquizofrenia como perturbación moderna. Por eso es pertinente, también, hablar de un sujeto histórico, porque no es la naturaleza sino la historia y sus discursos los que establecen «los perímetros de la identidad y la dimensión de los desgarramientos del sujeto que van sucediendo en cada época».

Tres

En Sustancia y fronteras de la enfermedad mental, los autores empiezan recordándonos los paradigmas o grandes modelos que han intentado dar cuenta de la sustancia y las fronteras de la locura, que serían cinco: la alienación, la enfermedad mental, la estructura clínica, el síndrome y la dimensión o el espectro.

Si la psicopatología trata de la sustancia y las fronteras del pathos, los autores nos dicen que actualmente hay dos corrientes, una la lidera el psicoanálisis y su psicología patológica, y la otra la lidera la psiquiatría biológica y su patología de lo psíquico. Ésta última –hegemónica en la academia y clínica oficiales porque es una disciplina de poder y no una ciencia médica– cada vez habla más de trastornos mentales, aunque siga pensándolos y tratándolos como enfermedades mentales o hechos de la naturaleza, y cada vez menos de su sustancia o esencia. Así, por ejemplo, el DSM cada vez es más ateórico

y su taxonomía se ha llevado a cabo sin considerar necesario definir qué es enfermedad o qué diantres es eso de la salud mental. En paralelo, la corriente de la psicología patología «destaca el análisis de las experiencias singulares del trastornado y privilegia el determinismo del inconsciente de los síntomas, su sentido y su causalidad psíquica, los mecanismos patogénicos específicos y la particular conformación clínica que el sujeto imprime en su malestar». Es decir: su responsabilidad y decisión subjetivas, «tanto en la causa, el desarrollo y la curación de su trastorno».

Respecto a la sustancia o esencia de la locura las opciones se reducen a quienes la consideran como un hecho de la naturaleza o una construcción discursiva.

Los límites y fronteras tienen que ver con cómo pensamos lo uno y lo múltiple o lo continuo y lo discontinuo. En definitiva, entre los que establecen o no fronteras entre la cordura y la locura. Si partimos de la base que el sujeto y su locura escapan a la reducción científica, se entiende que los autores afirmen que la «esquizofrenia es tan inexplicable como el genocidio nazi», ya que «ambos representan los límites perplejos de la causalidad y nos obligan a pensar concienzudamente las fronteras».

Los autores nos refieren que resulta llamativo comprobar que quienes tienen diferencias sobre la sustancia o esencia de la locura no las tienen tanto respecto de sus fronteras o discontinuidad. Kraepelin y Freud serían un ejemplo. El psiquiatra Ernst Kretschmen y la psicoanalista Melanie Klein serían otro ejemplo, pues aunque partiendo de tradiciones y argumentaciones diferentes, el primero apuesta por un continuum psicopatológico y para la segunda, «pionera en concebir una forma de psicosis generalizada y originaria, (…) no habría estructuras psicopatológica estables, sino posiciones por las que las personas transitan con relativa facilidad».

Para nuestros autores, tanto la visión discontinua como la continuista del pathos tiene sus ventajas y sus limitaciones. A la primera le sobran los casos inclasificables y «a la psicopatología continuista le faltan distinciones cualitativas y adolece de casos típicos». Dentro de la psicopatología psicoanalítica o estructural, por ejemplo, algunos autores han intentado resolver el problema creando categorías intermedias como los casos límites y las patologías narcisistas. En la primera clínica lacaniana se optó por ampliar el perímetro de las neurosis –locura histérica– y a partir del nudo borromeo el perímetro de las psicosis se ensanchó a fin de incluir en ella formas discretas y normalizadas de locura. «Con esta nueva opción, la rígida perspectiva estructural, partidaria de la discontinuidad, se vuelve más elástica y propende a lo dimensional».

Pareciera ser que, sobre los límites o fronteras entre la normalidad y la locura, actualmente asistimos a un cierto galimatías, ya que tanto el modelo biomédico como el de las estructuras clínicas están configurando el nuevo

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Psicoanálisis y actualidad, de Ricard Millieri

Este artículo de Ricard Millieri surge de la labor de un grupo de trabajo llamado “Subjetividad, PsicoanálisIs y Postmodernidad”. Muy posiblemente publiquemos algún otro artículo de este mismo grupo.

PSICOANÁLISIS Y ACTUALIDAD

Ricard Millieri

 El significante crisis parece presidir la actualidad. Crisis económica,  social,  de valores,  política y de la justicia. La ética, la solidaridad, el humanismo, el compañerismo y la honradez están también en crisis.

Naturalmente el psicoanálisis no está por fuera de esta crisis global. Ni por encima, ni más allá. Está concernido e interrogado.

Concernido porque también padece su propia crisis. Interrogado porque desde el psicoanálisis  se puede y se debe arrojar algo de luz sobre las causas y consecuencias de todo este desastre.

Entonces estamos en una situación bifurcada en dos grandes campos: el de la crisis interna propia del psicoanálisis y el de la necesidad de dar respuesta al significante crisis y ponerlo a trabajar.

Diríamos que el psicoanálisis parte de premisas y axiomas que hoy resultan prácticamente inaceptables en el contexto de las circunstancias actuales. No se pueden plantear cuatro o cinco sesiones semanales, no se pueden asumir económicamente por el gran público, las tarifas que habían regido hasta ahora y, por último,  es impropio del tiempo en que vivimos que se planteen tratamientos de años.

Es preciso que reconozcamos que estamos en otra época y no podemos pretender seguir abordando los análisis de la misma forma que hace cien años. La realidad de la demanda actual y las condiciones sociales y culturales son radicalmente distintas de las de hace tan solo treinta años. Las condiciones en las que hay que ejercer la práctica clínica se han transformado y complicado mucho respecto a las inercias que venimos arrastrando desde la creación del psicoanálisis.

Las circunstancias actuales actúan como algo  que se impone y que nos obliga a posicionarnos, actualizando con creatividad, con rigor teórico y sin miedo, tanto los dispositivos del psicoanálisis como las teorías.

El psicoanálisis desde sus inicios siempre ha estado presente en la primera fila de la cultura. Y sigue estando presente pero ha perdido la primera fila, situándose muy por detrás. Sigue ocupando un lugar en la filosofía, en la sociología, en la antropología, en el teatro, en la literatura y en el arte en general, pero no un lugar con la importancia que le correspondería.

Muchos y complejos son los factores que han influido en esta debilitación de su influencia social y cultural. Los grandes intereses económicos, la torpeza de muchas burocracias estatales que no aciertan a adaptar sus rígidas estructuras permitiendo que el psicoanálisis pueda integrarse con carta de ciudadanía normal. Y por nuestra parte, el anclaje de la teoría psicoanalítica y de sus dispositivos prácticos a esquemas tradicionales y anticuados.

También la enorme carga de verdad, de querer saber, que comporta el psicoanálisis, en un mundo que está preconizando todo lo contrario: el no querer saber, el aturdimiento, la creencia de que todo es posible en manos de la ciencia, la técnica y el estado, y que el consumo conduce a la ansiada felicidad.

Ya hemos dicho que la crisis bien puede ser el significante principal de nuestro tiempo.  Por lo menos uno de ellos. Crisis económica, social, cultural, decíamos, crisis de valores éticos… En definitiva, percibimos la impresión de que todo está en crisis. ¿Cómo no va a alzarse la depresión como un monstruo que hace signo de nuestra desorientación, de nuestra impotencia y de nuestro sentimiento de fracaso?

El consumismo exagerado como promesa de felicidad, la confusión de los verbos ser y tener al conjugarse como sinónimos: se es lo que se tiene y no se es, si no se tiene. La desculturización progresiva de la juventud con niveles de desconocimiento francamente alarmantes, la generalización de las dificultades para poder simbolizar –todo son pearcings y “tatus”-el culto a la imagen y a todo lo imaginario, la progresiva substitución de la realidad real por las realidades virtuales y, si seguimos a Charles Melman o a Milmaniene, [1] la alarmante psicotización  y la perversión creciente de los individuos.

Creo que todos podemos acordar que estamos asistiendo a un cambio cultural casi sin precedentes y resulta pertinente preguntarse si tal cambio no está poniendo en duda la eficacia y utilidad del psicoanálisis; si no lo está poniendo en una situación crítica, en una crisis.

¿Es el psicoanálisis adecuado a las nuevas circunstancias sociales y a las nuevas características clínicas? ¿Todavía se muestra útil y eficaz? ¿Posee un corpus teórico capaz de convivir con los actuales avances científicos?

Estas son algunas de las grandes interrogaciones que se abren en el campo del psicoanálisis y las respuestas no son precisamente fáciles.

Lacan en el Seminario 17 “El reverso del psicoanálisis” empieza a definir un nuevo discurso que no opera como los anteriores, que son: el discurso del amo, el universitario, el histérico y el psicoanalítico. Es distinto, lo definirá definitivamente en la Conferencia de Milán, como una deformación del discurso del amo. Se trata del discurso que él llama Discurso Capitalista. No voy a entrar aquí a escribir los matemas de cada discurso, me limitaré únicamente a señalar que de él se desprende como consecuencia de discurso, el imperativo ¡goza!  Se produce, se pretende producir, mejor dicho, un goce. Al menos esto es lo que se ofrece. Se promete el Nirvana a golpe de consumo. Consume y sé feliz sería el eslogan. Y por encima de todo, no sufras, no padezcas, que no sientas ninguna incomodidad.

El capitalismo se apoya en la ciencia y en la técnica para producir objetos de goce.

En el discurso del amo se trata de formar esclavos obedientes que sepan lo que el amo espera de ellos. Ya Hegel explicaba que el esclavo debía saberse esclavo para que el amo pudiera serlo y, en definitiva, ninguno de los dos era nadie sin el otro.

El discurso capitalista es la perversión del discurso del amo. El capital se reproduce a sí mismo; capital produce más capital, y esta es la perversión.

En el discurso del amo hay que ser alguien para poder tener algo, mientras que en el discurso capitalista hay que tener algo para poder ser alguien.

Se es alguien para un otro. El significante sujeto sólo tiene significación para otro significante. Sin el Otro no somos. Si todo lo que eres es por lo que tienes, se produce una inconsistencia de ese otro. Hay autores que justifican esta inconsistencia creciente del Otro en la actualidad[2], por el retroceso y la dilución de la figura del padre y de su

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[1] Charles Melman fue responsable de enseñanzas en la Escuela Freudiana de París y fundador de la Asociación Freudiana Internacional. Tiene numerosas publicaciones.

José E. Milmaniene, “El lugar del sujeto”, Buenos Aires 2007, Editorial Biblos

[2] Charles Melman y MIlmaniene, entre otros.

La sang des bêtes

Mariana Freijomil: Sobre un choque entre Nuit et Brouillard (1955) y La sang des bêtes (1949)

Apuntes sobre la proyección de ambas películas en el ciclo “Fantasmagories del Desig”, Filmoteca de Catalunya,  28 de enero de 2016

Desde los muros de Auschwitz, Alain Resnais filmaba el primer documental que miraba de frente el holocausto. Las imágenes en color de los edificios abandonados entre la hierba desafían al espectador alentándole a evocar todo lo que ocurrió allí, de lo que, aparentemente, no ha quedado rastro. La respuesta a este vacío es un trabajo de archivo en el que las imágenes tomadas por los SS y, posteriormente, por los aliados reconstruyen la vida diaria del campo, con la complicidad del guionista Jean Cayrol, que sufrió la deportación en primera persona. Nuit et Brouillard (1955) se erige así como un documento no sólo de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, sino de cómo opera nuestra memoria al tratar de retener la historia ante la amenaza constante del olvido.

Entre los planos de las fotos fijas de los campos a pleno rendimiento y las filmaciones de los cuerpos huesudos cayendo a las fosas comunes nuestra mirada es interpelada: hemos llenado el recinto vacío de Auschwitz con la información que nos proporcionan los testimonios, exponiéndose así los mecanismos científicos y fríos que regían la ejecución del exterminio y de trabajo.

Y sin embargo los vacíos siguen ahí, entre las rendijas de los fotogramas que no dejamos de revisar cuando, cada año las efemérides de los periódicos, los telediarios y los post de las redes sociales nos recuerdan con exactitud estudiada que tal día como hoy aquello terminó. Nuestros constantes intentos de preservar el pasado, contándolo una y otra vez nos recuerdan que en Auschwitz la hierba sigue creciendo y que nunca la veremos como aquellos que dejaron su vida allí.

La imagen histórica nace desde un abismo imposible de cruzar pero irresistible a la vez. Si no hay imágenes donde ver el pasado, no importará: las haremos o las encontraremos en otras. Las montaremos dialécticamente como Godard en Histoire(s) du cinéma, las recrearemos como Peter Watkins o Rithy Panh, hurgaremos en los archivos como el propio Resnais o Chris Marker. O quizás  un día veremos una película que hará ese vacío más pequeño. No tenemos la imagen del interior de una cámara de gas ni la de los comandantes leyendo la orden de acelerar las ejecuciones al final de la guerra, pero sí tenemos el golpe preciso del matarife en la cabeza de un caballo blanco en La sang des bêtes (1949) de Georges Franju.  En ese instante nuestra imaginación actúa como la bisagra de una puerta y lo que vemos nos responde furibundo: ¿acaso no es este orden y precisión de matarife el que no veíamos en las imágenes de los campos de concentración? ¿no es la cadencia ordenada al cortar las patas de los corderos degollados el gesto que no se pudo retener sobre los cuerpos de Auschwitz? ¿no es un gesto horriblemente familiar en el que resuena la responsabilidad colectiva que clama el final de Nuit et Brouillard?

Image 17No podemos evitar vernos como las monjas que acuden en busca de grasa al matadero de París que retrata Franju, como parte de un engranaje que trasciende a los campos de exterminio y salpica nuestro tiempo. Al igual que el protagonista de La cuestión humana (2007),  responsable de recursos humanos, nos encaramos a que las reglas y métodos que implementamos y aceptamos en nuestro ámbito laboral siguen la misma sistematización de la explotación del matadero y del campo.  Así, la relectura del pasado operada desde las imágenes de Nuit et Brouillard y Le Sang des Bêtes se hace escritura, en un movimiento y proceso que nos asimila a la máquina de Hayao en Sans Soleil (1983) de Chris Marker. No podemos evitar mezclarlas y crear patrones entre ellas, regidos por lo que ya sabemos, por nuestro presente y por la experiencia del choque entre los fotogramas. Las montañas de pelo, la piel humana que se usaba como papel en los campos de exterminio son los huesos de las vacas atesorados para hacer maquillaje en el matadero de París, pero también son ser la cifra de desempleo anunciada en las noticias o la última balsa de inmigrantes naufragada, porque todo obedece al mismo sistema: el capitalismo. En la reescritura de la memoria desde la imagen al final estamos nosotros, entre lo que queda hoy de Auschwitz en nosotros.

 Mariana Freijomil

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María José Muñoz i Juan Bauzá, psicoanalistes: “Nuestra experiencia, la del psicoanálisis, pasa por una lectura y una escritura”

María José Muñoz y Juan Bauzá, ambos psicoanalistas en Barcelona, acaban de publicar su Introducción a conceptos lacanianos. Estructura y estructuras en psicoanálisis II. Símbolo, significante y letra, continuación del primer volumen publicado en 2010. Para celebrarlo, los hemos entrevistado para La Casa de la Paraula.

Por Miquel À. Riera

Buenos días, lleváis más de diez años realizando un seminario de trabajo sobre Freud y Lacan y fruto de eso es el presente libro y su antecedente, ¿qué motivó y qué motiva tal empresa?

María José Muñoz (MJM): Motivó quizás, aunque suene un poco pedante dentro del mundo del psicoanálisis, una especie de retorno a Lacan. Hacer un tipo de lectura que no se había hecho en la medida en que Lacan estaba vivo o bien, en los años ochenta, en que todos los que transmitían Lacan habían estado con Lacan. Entonces se estableció un tipo de lectura donde se comenzaba por cualquier seminario y eso, por una parte estuvo bien porque se tiene que comenzar por algún sitio en una obra que era desconocida sobre todo en España, pero dejaba fuera lo que sería una lectura cronológica que permitiera ver desde dónde partía Lacan, no solamente con Freud, sino incluso con su pasado psiquiátrico. Como base fundamental había una pregunta que venía de que a Lacan se le había colocado y se lo sigue colocando dentro de la línea del estructuralismo. Entonces, teníamos una orientación que era la de tratar de establecer bien lo que en psicoanálisis llamamos una estructura. Y además darle su vertiente clínica, que sería las estructuras clínicas. Poder diferenciar entre lo que sería el estructuralismo y, por otra parte, la estructura del sujeto y las estructuras defensivas freudianas. Este fue el inicio.

Juan Bauzá (JB): Hay una cosa que dice precisamente Lacan en la última conferencia que da en Venezuela que es que “Yo soy un freudiano y si quieren les toca a ustedes ser lacanianos”. Lacan propuso un retorno a Freud porque consideraba que había habido toda una desviación de lo que Freud proponía y del carácter subversivo del sujeto en relación al psicoanálisis y yo creo que, precisamente, después de la muerte de Lacan se plantea la cuestión de lo que podríamos llamar un retorno a Lacan. ¿En qué sentido? Yo pienso que porque se ha hecho una lectura, podríamos decir, muy imaginaria de Lacan. ¿Qué quiero decir con esto? Que no se ha tenido en cuenta lo que a mi entender es el eje fundamental de lo que conduce su enseñanza y su obra que justamente es la estructura y las estructuras en psicoanálisis; constituye la noción de estructura. Pero claro, esa estructura, y por eso se ha dicho que Lacan era estructuralista, y yo también lo creo así, no es una estructura simplemente en el sentido podríamos decir “filosófico” de estructura, sino que también una estructura que da mucha importancia a la lógica y a la matemática. ¿Por qué? Porque parte, dentro de la estructura lingüística, de la noción de la lógica del significante que comporta necesariamente una ampliación, una modificación de la lógica para que incluya al sujeto, el sujeto que de alguna manera es el sujeto excluido de la ciencia. Se parte de una re-inclusión. Esta re-inclusión comporta tener muy en cuenta lo que es, no sólo la estructura lingüística, sino también la estructura matemática, en el sentido de la matemática moderna. Y la idea de hacer este seminario era precisamente, la idea de ese retorno a Lacan con ese hilo conductor, que sería la importancia que tiene, por una parte, la estructura lógico-matemática y, por otra parte, la re-inclusión en ella de eso excluido: la noción de sujeto.

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Costó siglos ver operaciones matemáticas que hoy en día son evidentes para un niño de nueve años. ¿Podría ser esto algo parecido a lo que decís?

MJM: Justamente el otro día, hablábamos de la fobia que tienen muchísimas personas a las matemáticas. A la lógica también, pero sobre todo a las matemáticas. Yo creo que no se ha entendido, en general en la sociedad, y no se ha transmitido que las matemáticas son un lenguaje más. Y dentro de ese lenguaje intenta atraparse algo que, Lacan mismo lo va a decir, que es capaz de conectar con lo real y que permite un cierto entrenamiento de lo que tendría que ver con la cuestión de la verdad del sujeto, es decir, una verdad que no es LA verdad sino que se tiene que trabajar. En este sentido el ser humano necesita trabajar esta cuestión de la verdad y el sistema lógico-matemático permite ese acercamiento a la verdad que lo acerca a lo real y que lo acerca a la conexión entre un sistema simbólico y un real. Entre una discontinuidad y una continuidad, que es lo real. Entonces yo creo que sí hay una resistencia porque el plano imaginario siempre está pensando que hay algo que se puede atrapar de forma directa y no con una labor.

JB: La fobia, en este sentido, es una estructura defensiva y daría cuenta de una resistencia. Y hay que tener en cuenta que lo que fundamenta buena parte de la ciencia es precisamente la lógica matemática. Ésta es lo que introduce la racionalidad científica, y ¿qué quiero decir con esto? Que es aquello que pretende atrapar lo real. ¿Cuál es el problema? Que precisamente eso real, podríamos decir, que es lo que al contrastarse con lo imaginario del sujeto, que estaría bastante condicionado y determinado por el deseo y el narcisismo, ese sujeto al confrontarse con ese real se va a topar con algo que es el suporte material de algo que podría ser una satisfacción y es necesario pero a la vez, se puede topar precisamente con aquello que impide o imposibilita esa satisfacción inmediata que estaría vinculada con el principio del placer. En ese sentido, habría una resistencia por parte del sujeto e incluso por parte de quienes pueden estar trabajando en psicoterapia o en psicoanálisis porque justamente ese real confronta al sujeto con una imposibilidad de satisfacción del deseo en su totalidad, de una forma absoluta.

Por otro lado, distinguís en el libro, siguiendo a Lacan, el campo de la exactitud del registro de la verdad.

MJM: Ahí hay uno de los ejes fundamentales de este libro: el hilo que Lacan establece en ese momento entre lo que sería un sistema simbólico que por una parte está muy pegado, y por eso toma la etología, diría yo, como base a lo que sería el signo y, por tanto, a lo imaginario. Entonces, en ese sentido va a aparecer en Lacan un sistema simbólico que es como un automático, como una especie de código que se parece a lo que sería el código de los animales. ¿Qué quiere decir? Que ese campo de la exactitud, Lacan en esos momentos lo está hablando como el campo donde se encuentra el sujeto en un código: de la sociedad, familiar, etc., y ahí lo que se juega es la exactitud del propio sistema. Es una especie de automático; lo automático del sistema. Entonces, en ese momento, para él de lo que se trataría es que eso que, en La carta robada por ejemplo, los protagonistas creyendo ser los actores de la acción, en realidad están sujetos a los lugares que la estructura determina. Entonces son como una especie de signos donde en cada casilla va a venir ocupada por uno de los personajes. Y esas casillas son fijas y los personajes van a ir pasando por esas casillas porque es como una especie de automatismo. Ahí estamos hablando del lado de la exactitud en ese sentido de que es automático, que es una estructura quien determina eso. Sin embargo, en la segunda vuelta, cuando intenta dar cuenta de esa segunda vuelta, de ese saber dentro de lo simbólico humano, allí lo que va a estar en juego va a ser la búsqueda de la verdad, y la búsqueda de la verdad la instituye en esos momentos, en un sistema, la parole en contraposición a mot -que estaría del lado de la exactitud. La palabra como la liberadora ¿por qué? Porque en esos momentos justamente, lo que conlleva la pregunta sobre la verdad, es decir, hacer de la verdad una causa, es el sistema de equívoco del significante. Si podemos decir que hay una cara de signo del significante, que está del lado de ese imaginario pegado más al código animal, será la pregunta por la verdad, el hecho de que el sujeto de alguna manera tenga que preguntarse sobre si lo que se dice es verdadero o no es verdadero, lo que está colocado en la segunda vuelta. Esa segunda vuelta la diferencia como la que buscaría el reconocimiento, la verdad en el otro. No sé si te contesto, más o menos. Por ejemplo en las formaciones del inconsciente: él va a poner que de entrada con lo que se encuentra el sujeto es con un código y una serie de mensajes. Y es la cadena de los significantes lo que le permite poder preguntarse por la verdad, en la medida en que el significante implica el equívoco, la mentira… eso conlleva preguntarse por la verdad. No va a ser así más adelante, donde justamente va a poner de entrada, el significante como la posibilidad de un efecto de sentido que lleva en sí mismo el efecto del equívoco.

JB: Esto es, se podría decir, como la contraposición entre lo que es un sistema formal, por ejemplo, cuando coges un libro y tienes un texto con letras y cómo la verdad se plantea a partir de que se introduce en ese sistema formal el sujeto de la enunciación. Y el problema es transformar lo que son simplemente letras, una sintaxis, o la idea de mot en francés, que sería una palabra vacía. Introducir allí la significación vinculada al sujeto y en esa significación la cuestión de la verdad del sujeto que antes del momento en que planteamos la existencia de lo inconsciente habría un doble registro: estaría por una parte aquello en lo que el sujeto habla y con lo que se identifica a través del yo, de la consciencia; y aquello que dice en ese decir sin que sea consciente de eso que dice y que, incluso en un momento dado, en un lapsus por ejemplo, puede llegar a decir algo que no tenía la intención de decir. Esto introduce precisamente lo que estaría vinculado con la verdad de ese sujeto.

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Tratáis de demostrar, también, cómo Lacan diluye dicotomías como forma-contenido, relato-estructura, etc. ¿Qué me decís de otras dicotomías como ciencias-humanidades o matemática-poesía?

MJM: ¿Ciencias y humanidades? Me parece totalmente absurdo. Es decir, siempre me ha parecido absurdo. Porque las ciencias o las humanidades, o lo que se consideran las disciplinas humanitarias no dejan de ser un producto de los seres humanos. Eso no quiere decir que en cada una de ellas no pueda haber una peculiaridad. Pero lo que está claro es que son todas ciencias humanas, ahí no hay diferencia entre ciencias humanas y “ciencias”. Por otro lado es verdad que el objeto del que trata la ciencia se le supone un objeto inanimado, que no es un sujeto y entonces, que en todo caso, tendría que considerarse esa diferencia como objeto. Pero está claro que el que lee ya es un sujeto, tanto los científicos como otros. Es un sujeto y por lo tanto está sujeto a eso mismo, a ese sistema simbólico del que se parte. Sistema simbólico que además tiene una historia, es decir, tiene todo un saber acumulado y que eso determina también lo que se puede abordar y no abordar. Pero en la medida en que es leído por un sujeto, el investigador o el que sea, entra en lo que sería lo humano. No sé si me acabo de aclarar. Esto por una parte, respecto a la poesía: yo creo que hay algo fundamental en la poesía. Creo que es una función, sobre todo hablando de las figuras retóricas, metafóricas y metonímicas y todo lo que tiene que ver con los tropos. Lacan cuando habla de la metáfora o la metonimia, las resuelve en una fórmula matemática. No es en acto, aunque se pueda poner en acto en un análisis, sino que obedece a una estructura la que, justamente, da cuenta por ejemplo de lo que sería la función de sustitución de lo metonímico del deseo. El pasaje de esto metonímico del deseo a lo que sería la vertiente de la represión bajo la barra, es decir, la utiliza como una función matemática de sustitución. Yo creo que dentro de la poesía no es así. Una metáfora no es una función de sustitución. Sino que te efectúa un tipo de sustitución. Y está en acto. Lacan siempre ha dicho que la función de la metáfora no es una metáfora; es una función matemática donde pueden venir a ocupar esos lugares cosas que están ya fijadas dentro de la propia teoría. Y una metáfora poética creo que no pasa por allí. Se efectúa pero no pasa por allí.

JB: Yo hay una cosa que cuando comencé a leer a Lacan me apasionó y es precisamente esa incorporación que hace de la literatura, la filosofía por una parte y, por otra parte, de la matemática, de la lógica, de la lingüística y para mí esto comporta una superación precisamente de esa división entre ciencia y humanidades. Esta división a mi entender tiene que ver justamente con la contraposición clásica entre objeto y sujeto. Que podría simbolizarse como una esfera, es decir: por una parte, tendrías lo que está en el interior de la esfera, que sería el sujeto y lo que está en el exterior que sería el objeto. Lacan hace una ruptura con esa topología y pasaría a un tipo de estructura como puede ser el plano proyectivo o la botella de Klein, donde no hay exterior y el interior se confunde y, a partir de allí, si las ciencias pretenderían ser las ciencias de los objetos exteriores; y por otra parte, las humanidades son lo que llamaríamos ciencias del sujeto, es decir, que incluirían al sujeto. ¿Cuál es el problema? Que, a partir de esa ruptura de Lacan, lo que aparece como ciencias supuestamente del objeto están marcadas por el sujeto, que Lacan lo va a definir como el sujeto de la ciencia, no son exteriores a ese sujeto, están vinculadas y eso requiere incorporar la importancia que puede tener el lenguaje, la letra, en las ciencias normales. Y, por otra parte, en cuanto a lo que serían las humanidades, que serían la ciencia del sujeto, a la vez, vamos a decir que la precisión y la cientificidad de esas humanidades es justamente lo que debe introducir toda una serie de recursos formales que producen las ciencias lógico-matemáticas. Eso justamente permite esa marca que puede tener, por una parte, el objeto del sujeto; y, por otra parte, el sujeto del objeto.

¿Cuáles creéis que son los vínculos actuales entre psicoanálisis y ciencia?

MJM: A ver, es que yo creo que ahí habría que diferenciar en cuanto a lo que sería lo que se considera la ciencia en términos de positivo de Popper y demás, y lo que sería la base lógica que sostiene a esos sistemas. Entonces, lo que sería la base lógica que sostiene esos sistemas ha sido trabajada y reformulada pero no incluidas dentro de lo que se sigue considerando la ciencia que tiene su máximo modelo en las ciencias experimentales. Hay en común la base lógica, que es el rigor que se pretende para cualquier tipo de abordaje de la realidad, de los sujetos, etc. Entonces tienen en común eso, pero generalmente lo que se suele mantener como lo que diferencia, por ejemplo, al psicoanálisis es el hecho de lo experimental y no el hecho de la lógica que subyace. Entonces, desde ese punto de vista se sigue pensando, desde esa división que se sigue haciendo, las ciencias serían el modelo experimental y ahí el psicoanálisis quedaría totalmente fuera. Pero si se considera desde las bases de la lógica que sustentan un sistema teórico, el psicoanálisis es, en ese trabajo que ha hecho Lacan y que está haciendo Vappereau -o el que intentamos nosotros y el que yo creo que hay que hacer-, es el del rigor lógico-matemático que permite poder dar cuenta de la validez del sistema y de la consistencia del sistema. Ahí también me parece que es por lo que insistimos de lo lógico-matemático. Por otra parte, yo creo que una de las cosas que se tienden a olvidar es que, a ver, o que hay un prejuicio, pues es cierto que Lacan hace muchas críticas tanto a la ciencia como a las matemáticas o la lógica, pero a la vez, lo va cogiendo. ¿Qué quiere decir? Que él está cogiendo ese modelo de rigurosidad y por otra parte está intentado que en ese modelo, que Juan decía que se deja fuera al sujeto, esa lógica, introduzca al sujeto. Entonces Lacan está todo el tiempo intentando, con la lógica, el rigor de lo lógico, que sustente ese rigor e incluya al sujeto. Para eso para lo que siguiendo muy estrictamente porque la gente dice que no, que es una lógica más o menos vaga para que pueda incluir al sujeto. Yo creo que no, que es la lógica clásica sólo que teniendo en cuenta las dimensiones de los efectos del inconsciente. Es decir, como aparece, etc. Eso tiene su lógica, y ya Freud en La interpretación de los sueños intenta dar cuenta de la lógica que subyace, que no es una lógica clásica en el sentido de la consciente. NO y sí. NO porque está en contraposición a lo que él conocía de la lógica clásica pero ojo porque la lógica clásica ha cambiado muchísimo. Sobre todo con la vertiente en la que se ha introducido la matemática. Hoy tenemos la lógica matemática. Entonces, esa lógica matemática permite introducir lo que los lógicos dejan fuera a la vez en que, en la medida en que siguen investigando están dando herramientas para poderla hacer. Ese es el reto que nos parece que los psicoanalistas tenemos: la de poder dar cuenta de la rigurosidad lógica, en una lógica clásica, pero sabiendo que esta lógica clásica ha ido modernizándose y que en estos momentos hay muchísimas herramientas para poder dar cuenta de lo que podríamos llamar fenómenos de la clínica psicoanalítica, es decir, que introduzca al sujeto barrado.

JB: El tema de ciencia y psicoanálisis es un tema fundamental pienso. Y hay un escrito que es el que cierra precisamente los escritos que es La ciencia y la verdad y que justamente ese escrito es el único que Lacan va a leer en su seminario en lo que sería el principio del seminario del objeto del psicoanálisis, es decir, dónde se pregunta por cuál sería el objeto del psicoanálisis. Entonces en este sentido este escrito es un texto a mi entender fundamental en relación al tema ciencia y psicoanálisis y hay varias cosas que dice, pero dos de ellas quiero destacarlas: primero, cuando se critica y se suele destacar del psicoanálisis que no es una ciencia. Justamente Lacan va a introducir que el psicoanálisis no sólo no es una ciencia sino que es un paso-de-ciencia, es decir, que en ese sentido, por un parte no se podría identificar con lo que sería la ciencia o, vamos a decir, la ciencia clásica que estaría fundamentada en una teoría de la ciencia que puede ser la teoría de la ciencia del positivismo lógico o simplemente el positivismo a secas. Y, por otra parte, es un paso-de-ciencia en el sentido de que introduce dentro del mero formalismo científico eso que va a llamar el objeto a, causa del deseo, y va a decir finalmente el objeto del psicoanálisis no es el objeto a, curiosamente, sino que va a decir el objeto del psicoanálisis es la función del objeto a. Y en ese sentido es fundamental para que la ciencia precisamente no tenga los efectos destructivos que ha tenido y sigue teniendo justamente esa introducción del sujeto y de la función del objeto a causa del deseo.

Sin embargo, antes que nada el psicoanálisis es una experiencia y una praxis. ¿Cómo se combinaría esta estructura teórica con este hecho?

JB: El problema es que, con lo que decía María José en relación a las ciencias experimentales, es que se sigue pensando en términos de que primero es la experiencia y después sobre la abstracción de esa experiencia que se construye la ciencia. Es decir, que no se tiene en cuenta lo que Lacan va a introducir que es la idea de primacía del significante. Si antes, se puede ver con los niños, uno no introduce toda la cuestión del lenguaje es imposible un ordenamiento, de lo real y del mundo, que permita justamente hacer ciencia. Y en este sentido es tan fundamental la introducción del lenguaje que es lo que va, en toda la cuestión de las personas que nacen sordomudas por ejemplo, todo lo que va de lo que podría ser una minusvalía o un retraso mental, donde no va a ser sino a partir del momento en que precisamente se introduce el lenguaje que empieza la mejora. En este sentido es lo que se descuida: que una praxis de algún modo no es posible si antes no ha habido un lenguaje que de alguna manera la permita. Algo que es del orden de una serie de recursos simbólicos que se introducen en un momento determinado. Esto supone un corte en todo saber científico y permite ver las cosas de otra manera, por ejemplo, todo el corte que supone el paso del sistema de Ptolomeo al sistema de Copérnico. Es decir, más bien la experiencia vendría a confirmar o a la falsear lo que ha sido un proceso puramente teórico.

MJM: De todas formas, una de las cosas que me parece que Lacan intenta subrayar y que cuando habla de causa material está apuntado, es que nuestra experiencia, la del psicoanálisis, pasa por una lectura y una escritura. Nos movemos dentro del discurso del analizante y de lo que en ese discurso se puede leer desde lo imaginario o desde ciertas herramientas que uno ha tomado desde lo que es el psicoanálisis y trabaja desde ahí. Si tienes unas herramientas que te permiten saber que no sólo hay determinadas conexiones de pensamientos, como dentro de la psicología, sino que además hay unas estructuras, unas operaciones que se han dado en el sujeto, y que, por ejemplo, en la estructura del fantasma van a ser fijas y que esa fijeza es lo que está dando toda una serie de declinaciones en síntomas. Eso permite poder operar desde esas operaciones y con ellas en la singularidad de ese sujeto. El pensamiento y las operaciones están dentro de un discurso que puede pasar por actos, experiencias pero que en todo caso están relatadas como discurso que es un poco lo que Lacan con el relato de Allan Poe intenta dar cuenta. En un relato se pueden encontrar las estructuras de las que está hablando el psicoanálisis.

JB: Precisamente esto se puede ver en las exposiciones clínicas que siempre están muy infiltradas de lo que sería la teoría y que en ese sentido es fundamental lo que sería la lectura y la escritura y el relato. Y que precisamente, en el caso de la psicosis, por ejemplo, al tener un fallo en lo que Lacan llama la metáfora paterna, el psicótico no se da cuenta de que está leyendo. Hay un rechazo de la lectura que está haciendo de la realidad. Al negar esa lectura, ésta aparece como la realidad.

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Una cuestión de lectura y escritura. ¿Creéis que sabemos leer?

JB: Yo creo que hay un analfabetismo del sujeto. Y que precisamente cuando Lacan dice que de lo que se trata en un análisis es del bien-decir o sea, de alguna manera lo que el sujeto debería aprender en un análisis, es curioso decirlo, es a leer y a escribir y a hablar. Algo tan elemental y básico como eso. ¿Qué supone eso? Supone que él pueda introducir en eso al sujeto de la enunciación -y darse cuenta también de ello.

MJM: Yo creo que el problema fundamental es ese y una de las cosas que siempre digo y comento con profesores es que se da una educación donde lo que se busca es la fijeza de signos. Muy poco lo que sería el sistema simbólico que el ser humano tiene. Nuestro segundo libro apunta fundamentalmente a esto. Nos seguimos comportando como si fuésemos “animalots”. Creyendo que lo que vemos enfrente es lo que es, que no estamos regidos por un sistema simbólico que tamiza y que realmente determina la percepción. En ese sentido, las palabras se convierten en objetos. La posibilidad precisamente de ver que son significantes, de ver que están abiertos a muchas significaciones -a pesar de estar acotadas puesto que no todas son válidas en un momento histórico determinado- lo cierto es que los seguimos viendo como signos y no como significantes. En ese sentido leemos fatal. Como si fuéramos animales que lo que perciben es lo que es.

JB: En este lo que es del orden de la lettre, que es del orden de la lectura, se confunde con l’être, con el ser. Por eso va a ser tan importante la obra de Heidegger que precisamente va a distinguir lo que es el ente como un efecto del lenguaje de lo que es el ser. Y en ese sentido se produce una división del sujeto y aparece toda la problemática de lo que él va a llamar del Dasein, es decir, de un ente que, justamente no tiene una comunicación directa con el ser porque está mediatizado por el lenguaje, es un ser abierto y sufriente al ser, en relación con el ser.

Finalmente, ¿qué balance hacéis del psicoanálisis en el siglo XXI, más 100 años después de su nacimiento?

MJM: A ver, como propuesta sigue siendo válido y absolutamente necesario. Como momento en el que se encuentra, creo que hay mucho trabajo por hacer para precisamente darle el rigor que necesita en estos momentos. No se puede ir con teorías antropológicas o míticas para responder a qué es el psicoanálisis. De eso los psicoanalistas deben ser conscientes que, en un momento en que los jóvenes han tenido una formación y exigen cierto rigor en aquello que afrontan, hay que estar a la altura. Sí es verdad que hay ataques desde muchos tópicos acerca del psicoanálisis, pero se sigue respondiendo desde los tópicos. Es hora de ir respondiendo desde el rigor que tiene la teoría psicoanalítica. Ese fue el esfuerzo máximo de Lacan al darnos herramientas fundamentales que están todavía sin desplegar o trabajar a fondo. En ese sentido, veo un momento actual con mucha potencialidad pero en general no es un momento muy brillante del psicoanálisis. Creo que, en parte, cuando el estado hace ofensivas para meter al psicoanálisis en las psicoterapias, hay una parte de la responsabilidad del psicoanálisis al no saber responder desde el rigor sino desde el retraimiento a posiciones de “que siempre ha habido una resistencia al psicoanálisis”. Es verdad pero como toda resistencia tiene su aspecto regresivo y progresivo. Aquí lo progresivo sería trabajar en cómo argumentar y fundamentar lo que se está trabajando y por qué es diferente a otras disciplinas.

JB: Efectivamente el psicoanálisis lleva más de 100 años. Este año se va a cumplir el centenario de la Introducción al narcisismo de Freud. Yo pienso que estamos en los comienzos y que queda muchísimo trabajo por hacer y que ese trabajo es delicado porque es un trabajo por hacer en un sistema social o mundial que más bien iría en contra de aquello de lo que se trataría. En vez de estar al servició del sujeto, sería un sistema donde los sujetos siguen estando como objetos de una serie de personas, de grupos dominantes y eso es un problema. Si el psicoanálisis me parece actualmente una de las cosas, si se respeta su estatuto, más importantes y subversivas en cuanto a una posibilidad de cambio y, si eso no se produce, yo pienso que va a haber un deterioro cada vez mayor del mundo y del ser humano. Este deterioro es precisamente el efecto destructivo que produce esa desconsideración el sujeto, tanto hacia el sujeto como hacia fuera del sujeto -ahí tienes todos los problemas de tipo ecológico e incluso de aumento de enfermedades a pesar de que a la vez se producen avances médicos. Puede llegar un momento en que todo esto se vaya de las manos y si se consigue la eliminación del sujeto, para mí, es el principio del fin. O todo lo contrario: si justamente el sujeto es lo que es reivindicado, aunque sea en estos momentos por parte de pequeños grupos, por parte del psicoanálisis, esto es lo que tal vez va a permitir, y lo veo complicado y difícil, más bien en ese sentido soy pesimista –como Freud y Lacan- , es lo que permitiría salvar de algún modo el mundo de su autodestrucción. Por otra parte hay otro tema, y con esto voy a terminar. Es la cuestión de la institucionalización. El problema de los psicoanalistas es el seguir atrapados entre el deseo de reconocimiento, siempre precario, y el reconocimiento del deseo. O sea, el deseo de reconocimiento es lo que lleva a esperar y a pedir al Estado y a la Ley, para que el analista pueda estar tranquilo, la institucionalización y la legalización cuando justamente de lo que se trata, si se reconoce el deseo, de resistir y justamente no pasar por ahí. Pues eso supone la destrucción del psicoanálisis y del psicoanalista. El deseo de reconocimiento de ese Otro es lo que puede llevar a una alienación hacia esa demanda del Otro que lleve a una negación del sujeto que interesa y que sólo es posible a partir de un cuestionamiento de esa demanda del Otro, de esa alienación y de ese reconocimiento.

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L’autisme, estació d’enllaç?

 

Imatge del projecte “Echolilia” del fotògraf britànic Thimothy Archibald.

Imatge del projecte “Echolilia” del fotògraf britànic Thimothy Archibald.

El dia 8 de juliol de 2013 el diari La Vanguardia, de la mà de la periodista Ana Macpherson, va publicar un article sota el títol ‘Empujón al autismo’ (veure article sencer). L’autora s’oblida de la pluralitat d’abordatges existent pel tractament de l’autisme i construeix un article exclusivament des de l’òptica cognitivo-conductual. Desde La Casa de la Paraula volem recordar que a Catalunya, a més del citat a l’article, hi ha centres com Carrilet, Balmes, Bellaire, Alba, Orienta, Baula, etc. dedicats al tractament de nens i nenes autistes que atenen la particularitat de cada infant sense idees preconcebudes.  Centres amb una trajectòria d’anys i amb un treball clínic i humà d’alta qualitat.Desde La Casa de la Paraula volem donar espai i veu a totes les reaccions davant l’article sorgides de diversos col·lectius i professionals. Aquí en teniu el recull.
  • Article sencer publicat a La Vanguardia signat per Ana Macpherson: Empenta a l’autisme. Dos hospitals uneixen forces per avançar en el diagnòstic del transtorn de l’espectre autista i en la formació de professionals.
  • Carta al director d’Iván Ruiz Acero (President de l’Associació TEAdir): Reportajes como este, que publica su diario, corren el riesgo de crear una alarma social en este colectivo anunciando nuevos recursos para el diagnóstico, el tratamiento y la formación de profesionales, e infravalorando los recursos ya existentes y las orientaciones clínicas diversas en las que se han formado sus profesionales”.
  • Carta al director signada pel Fòrum de Salut Mental: “Ens resulta incomprensible com es pot afirmar en l’article que s’ha d’homogeneïtzar el tractament de les persones amb autisme, quan en el Pla d’Atenció Integral a les persones TEA consensuat per les tres conselleries (Sanitat, Benestar Social i Ensenyament) i amb el grup d’experts que van participar en l’elaboració d’aquest pla, es diu explícitament que cap orientació o mètode de tractament té major fiabilitat i validesa per sobre dels altres”.
  • Una fotografia de l’autisme: Carta al director de Magne Fdez-Marban, antic director del Centre Ocupacional per a Autistes ARPA de Castelldefels i ex President de l’Associació Rehabilitació de Psicòtics i Autistes: “Com a lector habitual del vostre diari m’agradaria que, en futures ocasions, en aquest i d’altres temes, el treball continuat, científicament valuós, i amb una forta base ètica no quedés amagat per la darrera novetat o suposada novetat a la que,  si l’examinéssim detingudament, li trobaríem arrels més antigues, si em permeteu, que l’anar a peu”.

Tanquem aquest recull recordant aquest post amb una llista de 10 llibres que podeu trobar a la llibreria Xoroi i que parlen sobre l’autisme. Tots ells ofereixen un enfocament des de la psicoanàlisi; compilen casos i experiències o es dirigeixen a educadors, professionals de la salut mental o pares de nens i nenes autistes.

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La bombolla de l’autisme?

El Pla d’atenció integral a les persones amb trastorns de l’espectre autista (TEA)

El Pla d’atenció integral a les persones amb trastorns de l’espectre autista (TEA)

El director general de Planificació i Recerca en Salut del Departament de Salut, Carles Constante; la directora general d’Educació Infantil i Primària del Departament d’Ensenyament, Alba Espot, i la directora general de l’Institut Català d’Assistència i Serveis Socials del Departament de Benestar Social i Família, Carmela Fortuny, han presentat conjuntament el 17 de juliol el Pla d’Atenció Integral a les persones amb Transtorn de l’Espectre Autista (TEA) i a les seves famílies a les instal·lacions de la conselleria a la Casa Provincial de Maternitat i Expòsits.

Poc hi podem afegir:  la presència d’uns quaranta professionals i familiars més alguns periodistes. Les presentadores han volgut destacar que el pla s’ha consensuat amb tot el sector, que no suposa un augment de la despesa i que permetrà fer estudis longitudinals i desenvolupar sistemes de bones pràctiques amb la col·laboració de les universitats, concretament la Ramon Llull, tot plegat amb criteris de cientificitat. L’oient ha quedat impressionat pel substancial augment dels casos diagnosticats: del 1.3% al 7.16% en deu anys. Els professionals, en el torn de preguntes, han demanat de no confondre cientificitat amb bones pràctiques i han recordat que aquest pla es possible gràcies al treball i l’esforç de moltes institucions que treballen de fa anys amb l’autisme.

Com que són temps d’estalvi el pressupost ha donat per gravar l’acte però no per convidar els assistents a un refrigeri. En acabar, portes enfora, entre els equilibrats edificis de la Maternitat, alguns assistents no podien deixar de demanar-se en què consistia la nova manera de diagnosticar, d’altres comentaven l’absència, clamorosa, de la industria farmacéutica, tan present en els TDAH.

Mirarem de saber-ne més i de traslladar la informació als nostres lectors tan aviat la tinguem. Podeu llegir la nota de premsa oficial de l’acte en aquest enllaç.

També us adjuntem el document resum de presentació del Pla.

Inici a la Filmoteca de Catalunya del cicle: Fantasmagories del desig. Cinema / psicoanàlisi

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Cinema / psicoanàlisi

FANTASMAGORIES DEL DESIG

Filmoteca de Catalunya

 

23 de gener de 2014:  The addiction (1995), Abel Ferrara

Presenta: Juan Bellido, psiquiatre, psicoanalista.

 

27 de febrer de 2014: Felicia’s Journey (1999), Atom Egoyan

Presenta: Mercè Coll, teòrica del cinema.

 

març de 2014: The Woman in the window (1944), Fritz Lang

Presenta: Manuel Baldiz, psiquiatre, psicoanalista.

 

abril de 2014: Sanxia Haoren (Naturaleza muerta, 2006), Jia Zhangke

Presenta: Nora Catelli, assagista, prof. Teoria de la Literatura.

 

maig de 2014: Ensayo de un crimen (1955), Luis Buñuel

Presenta: Josep Maria Català, assagista, catedràtic de Comunicació Audiovisual.

 

juny de 2014: The Misfits (1961), John Huston

Presenta: Eduardo Braier, psicòleg, psicoanalista.

 

Horari de projeccions:  18:30 h.

 

coordinen: Mercè Coll i Salvador Foraster

organitza:

lloc:

http://www.filmoteca.cat/web/programacio/cicles/fantasmagories-del-desig

Plaça de Salvador Seguí, 1, 08001 Barcelona

Nens desatents, nens hiperactius. TDA, TDA-H?

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Desatenció i hiperactivitat són fenòmens coneguts de la infantesa, però en aquests inicis del segle XXI sembla que han adquirit dimensions epidèmiques. Des dels discursos imperants en psiquiatria i en salut comunitària es considera que no s’arriba a diagnosticar ni una tercera part dels cassos. I des d’aquests mateixos discursos, la terapèutica inclou la prescripció de psicofàrmacs. És a dir, que cal diagnosticar més i medicar molt més.
Des d’uns altres marcs teòrics i altres conceptualitzacions es plantegen formes d’abordatge que no inclouen necessàriament la medicació, i es fan uns altres diagnòstics i uns altres tractaments psicoterapèutics.
El format en el que es desenvoluparà l’exposició serà el del diàleg, plantejant-lo en termes clars i en un llenguatge accessible al públic en general. La psicòloga i psicoanalista Beatriz Janin dialogarà amb el seu col•lega Joe Knobel, ambdós amb un llarg recorregut i experiència en el tractament i en el desenvolupament conceptual de les problemàtiques unides a la infantesa. Des de la seva experiència en la clínica amb nens, analitzaran aquesta problemàtica tant en els seus aspectes comunitaris com en la dimensió clínica.
Espai Freud us convida a participar en aquestes reflexions i consideracions sobre una problemàtica present en tots els que treballem en el camp de la infantesa. Una invitació que inclou els pares i mares, i tota la ciutadania que senti que li concerneix aquest tema.

Gravació en àudio del primer Diàleg en el llindar

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Diàlegs en el Llindar I
La subversió en la política. Revolta i Esquerda

 Palau Robert, Barcelona – 03/07/2013

Diàlegs en el llindar II: Subversions en la cultura. Allò que insisteix. L’imaginari en temps de canvi social

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‘Trauma y transmisión’, una bibliografía

traumaitransmissiofotografiaImagen: Arxiu Fotogràfic de Barcelona.

¿Qué efectos tiene la guerra del 36, la posguerra, la dictadura y la transición en la subjetividad? ¿De qué manera la historia violenta de un tiempo y un lugar se introduce en la vida y en el destino de los sujetos? Este es el trabajo de investigación que las psicoanalistas Anna Miñarro y Teresa Morandi han elaborado en “Trauma y Transmisión en las generaciones”, el primer estudio empírico cualitativo en el campo del psicoanálisis y la salud mental sobre los efectos de la guerra publicados en Quaderns de Salut Mental. Fruto de esa investigación nació el libro ‘Trauma y transmisión’ editado por Xoroi edicions. Esta es gran parte de la bibliografía en la que se inspira este documento. Aquí os dejamos con las referencias que podréis encontrar también en la librería Xoroi.

Diàlegs en el llindar. Subversions en la política, subversions en la cultura.

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Diàlegs en el llindar.

Subversions en la política, subversions en la cultura.

 

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Una selecció de novetats sobre autisme

LibrosAutismo

El autismo ha adquirido una presencia social sin precedentes. Pero más allá de las cifras de los casos de personas con autismo, este es todavía un misterio sin resolver. Hoy os queremos ofrecer una lista de 10 libros que podéis encontrar en la librería Xoroi y que hablan sobre este tema. Todos ellos ofrecen un enfoque desde el psicoanálisis; compilan casos y experiencias o se dirigen a educadores, profesionales de la salud mental o padres de niños autistas. Seguramente ninguno de ellos ofrece una solución o una respuesta concreta en el tratamiento del autismo pero sí ofrecen luces y caminos diversos para dar una orientación sobre esta temática. Así como no hay dos personas con autismo iguales estos libros también son diferentes entre sí.

·         Comprensión y abordaje educativo y terapéutico del TEA. Centre Educatiu i Terapèutic Carrilet. Horsori editorial. 2012.

·         No todo sobre el autismo. Neus Carbonell, Iván Ruiz. I. Gredos. 2013.

·         El tratamiento del niño autista. Martin Egge. Ed. Gredos. 2008.

·         Pensar en imágenes: mi vida con el autismo. Ed. Alba. Temple Grandin. 2012.

·         Vivir con el autismo, una experiencia relacional. Juan Larbán. Guía para educadores.

·         La batalla del autismo. De la clínica a la política. Eric Laurent. Ed. Grama. 2013.

·         El autista y su voz. Jean Claude Maleval. Ed. Gredos. 2012.

·         Una clínica posible del autismo infantil. Edit Tendlarz. (comp.), Ed. Grama. 2012.

·         El niño autista. Llúcia Viloca.  Ed. Carrilet. 2012.

·         Alguien en algún lugar. Donna Williams. Need ediciones. 2012.

 

La cultura pren la paraula I

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Espai Freud convoca una jornada de testimonis, reflexions i propostes sobre la situació política actual i el seu efecte en els àmbits de la cultura i la subjectivitat. Des d’òptiques molt diverses (filosofia, història, sociologia, escriptura, política, psicoanàlisi, art, arqueologia, comunicació…), intentarem aportar elements per a un debat necessari. Debats que tindran continuïtat en La Casa de la Paraula, un nou espai que presentarem en aquest acte.

dia 14 de juny de 2013

de 17:30 a 20:30 hores

ARTS SANTA MÒNICA

 La Rambla, 7.

BCN

organitza:

ESPAI FREUD

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Dia del llibre: Xoroi a La Rambla

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DIA DEL LLIBRE

23 D’ABRIL

Xoroi a La Rambla, 140 (davant de Canaletes).



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La Casa de la Paraula

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Un nou espai cultural a Barcelona.

Un espai generador de debats, de confluències i de crítica.

Un espai d’intervenció en la cultura de la Ciutat.

La Casa de la Paraula.

Com participar-hi?

1- Inscrivint-te a l’Associació.

2- Comprant accions de La Casa de la Paraula

Informació: nouprojectexoroi@gmail.com

932.116.921

Un nuevo espacio cultural en Barcelona.
Un espacio generador de debates, de confluencias y de crítica.
Un espacio de intervención en la cultura de la Ciudad.
La Casa de la Palabra.

Cómo participar?

1 – Inscribiéndote en la Asociación.

2 – Comprando acciones de La Casa de la Palabra

Información: nouprojectexoroi@gmail.com

932.116.921

 

Sobre l’oportunitat. Héctor García

Toguna de Endé

Toguna (Casa de la Paraula) en Mali

Text escrit per Héctor Garcia i llegit per ell mateix en l’Assemblea de l’Associació Cultural Amics de la Llibreria Xoroi:

‘SOBRE L’OPORTUNITAT’
O ‘PER QUÈ ÉS EL MOMENT D’APOSTAR PER UNA “CASA DE LA PARAULA”.

La crisi no pot ser una excusa per cedir el desig. És, si es vol, una primera lectura que la psicoanàlisi pot transmetre a la contemporaneïtat indignada, escandalitzada davant l’immoral de la corrupció i del desvari especulatiu del nou capitalisme.

La crisi, és l’instant en què l’angoixa social pot esdevenir. Ha esdevingut, és als carrers. És potser també, per a la psicoanàlisi, la invitació a un acte. El temps sembla exigir una presa de decisió, política, que pot oscil·lar entre pols extrems. Des de la no implicació, la neutralitat, l’estricta referència al marc del consultori i als col·legues propers, fins a prendre part activa en les manifestacions de retret, ira i reclam de canvi de sistema geopolític i econòmic.

Lateralment a aquesta conjuntura, sorgeix un projecte: ‘La casa de la paraula’, el desig d’existència de la qual, ben real, és encarnat per Salvador Foraster. És una aposta que no necessita situar-se en cap d’aquests dos pols. La psicoanàlisi, al llarg de la seva història, mai no ha estat un moviment de protesta. Tampoc és una invitació a la solitud, ni l’aïllament. És una praxi, una clínica, una episteme, una ètica.

‘La casa de la paraula’ serà, pensem, un espai viu, i un aliat de la psicoanàlisi a Barcelona. Obrirà ben aviat les seves portes a molts sense oblidar el seu passat: la llibreria Xoroi, allò que ens convoca a tots avui aquí.

‘La casa de la paraula’ existeix avui mateix. Existirà amb o sense el suport de cadascun. Existirà perquè l’anima un desig decidit. Però també perquè serà un projecte sostenible econòmicament. El seu propòsit és un, i clar: apropar a Barcelona el pensament i la praxi nascuts de l’agudesa i la valentia de Sigmund Freud, en aquests temps en què es recupera Marx, i ben encertadament. En ambdós hi ha una veritat que el present no pot ofegar.

La invenció freudiana va canviar el discurs del segle XX. El seu valor de transgressió és, al segle XXI, més necessari encara.

Però aquest nou emplaçament no tindrà només el propòsit de ser la casa de la paraula de la psicoanàlisi. No serà una fortalesa, tampoc un gueto intel·lectual.

La psicoanàlisi és filla no del seu temps, ja que pel fet de  parlar corre més de pressa que el pensament, neix de la subversió de la bona fe. Si pensa la contemporaneïtat, la pensa amb altres discursos, més encara: amb altres noms propis. És hora de dialogar amb aquells que es reclamen de Heidegger, de Foucault, de Nietzsche, de Webber, de Popper.
Però perquè no, també, amb els que es reclamen de la física quàntica, de la biologia molecular, de l’epigenètica, de la modelització neuronal computeritzada, de la filosofia analítica. Serà una manera d’enriquir el discurs analític, però també de contrastar el que diem, argumentant davant de subjectes formats i no intransigents.

La psicoanàlisi va revelar al món que pel que fa a la coneixença del cos d’un altre, no tot és possible. També que, a la vida social, hi ha subjectes que perden el pas. I va posar sobre la taula que ningú en queda fora de perill. Per sort, hi ha símptoma. No som ovelles. És l’acte de separació de la inèrcia, la pròpia i la de l’època, el que ens orienta. La psicoanàlisi llegeix en el malestar. Aquí, revela la singularitat de cadascú per enfrontar-se amb el que la contingència i les eleccions li han ofert, sense eximir mai de responsabilitat, sense adoctrinar. Per això, la política entre psicoanalistes és complicada, i les ruptures en la història de la psicoanàlisi són norma i no excepció.

Salvador Foraster ha sabut relacionar-se bé amb les diferents comunitats psicoanalítiques d’aquesta ciutat. Té mèrit. Un nombrós col·lectiu de psicoanalistes el va ajudar en moments difícils per Xoroi, fa ben poc. Va ser un gest important perquè Xoroi pogués continuar amb les seves activitats. Però ara pensem que és possible fer un altre pas. Que no consisteix a donar o demanar auxili. Consisteix, més aviat, a entrar a la contemporaneïtat de manera precisa, orientada, però sense acovardir-se. Apostant per una idea que està sent molt ben rebuda pels interlocutors que l’han escoltada.

‘La casa de la paraula’ serà un lloc que contribuirà a què el dir psicoanalític arreli a Barcelona en aquest nou segle. Vol apostar en acte per la vida del discurs freudià, perquè no ha arribat el dia d’enterrar-lo, de silenciar-lo. És el moment just perquè col·lectius nous, assemblearis, reivindicatius o no, amb ganes de fer política, o perduts en la barbàrie contemporània, descobreixin que hi ha un més enllà de la seva queixa. És a dir, que es pot llegir alguna cosa en el que diuen. Entre línies: la seva libido. És que no situem, aquells que hem passat per l’experiència analítica, que alguna cosa s’està movent a la societat? ‘La casa de la Paraula’ pretén esbossar un interlocutor diferent. Caut, capaç de llegir de manera impensada el que està passant.

La nova Xoroi estarà en ple centre de Barcelona. Existirà en un local més lluminós, més gran, més elegant. Tindrà espai per cafeteria, amb la pròpia editorial, amb sala per a conferències, amb un espai a la xarxa funcional i actiu. Generarà, en definitiva, noves transferències, i desempolsarà les antigues. Xoroi està i estarà més a prop del Col·legi de Psicòlegs. Buscarà interlocutors a la Universitat, a la política de la ciutat, a la vida intel·lectual. Podrà amar i armar la psicoanàlisi des d’un lloc diferent.

Serà també un espai per debatre, entre psicoanalistes però especialment amb altres col·lectius i subjectes, de manera civilitzada, respectant les diferències. Des d’un lloc extern a totes les escoles i associacions de psicoanàlisi, ‘La casa de la Paraula’ serà un lapse per oxigenar cada grup analític, servint de mediador amb els debats actuals. Serà també una eina per combatre els atacs a la psicoanàlisi, que no per necis són menys virulents. Seria una llàstima deixar passar una oportunitat així. ‘La casa de la Paraula’ és en marxa, i té vocació, contactes i confiança per ser una àgora a la polis.

És, realment, un projecte tan sòlid com il·lusionant. No cal dir que a alguns els semblarà incaut, poc raonable, o que necessitaria d’un període de bonança econòmica. Al contrari: és moment d’aprofitar l’oportunitat que es presenta. El risc que permet la psicoanàlisi és el d’aventurar-se, sempre que hom sàpiga alguna cosa del desig que motiva la partida. ‘La casa de la Paraula’ neix d’un desig decidit, però a més ha calculat la trajectòria. Comptem amb tots els amics de Xoroi. Aviat, en serem molts més.

Héctor García

Vocalia de La Casa de la Paraula

Associació Cultural Amics de la Llibreria Xoroi

Elements bàsics de salut mental per a professionals de l’àmbit social. Josep Moya

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El mestre Pla ens fa l’elogi del rebost: ocuparà un espai no necessàriament gran i més aviat poc vistós on les visites no tenen pas que entrar-hi. Serà fresc i ben posat per trobar-hi els aliments amb facilitat. De fàcil accés perquè ens caldrà anar-hi més sovint del que ens pensem. Hi trobarem els productes més senzills però, també, alguns de rars i luxosos triats d’aquí i d’allà. Respondrà a  les necessitats de la cuina, i també expressarà els gustos de l’amfitrió. I no el farem en quatre dies que més aviat li convé el repòs del temps. I, finalment, com qui no vol la cosa, amb modèstia aparent, ens traurà de l’imprevist del mal pas que a la cuina estant hem comés. No és gens fàcil crear i mantenir un bon rebost.

En aquests temps canviants de confusió ideològica, de malfiança dels polítics i les seves iniciatives, de malbaratament que sembla generalitzat dels diners dels nostres impostos, i que és un lloc comú suposar que els estudis universitaris van a pitjor dia rere dia,  el Departament de Benestar Social ha tingut l’encert de publicar Elements bàsics de salut mental per a professionals de l’àmbit social.

I en Josep Moya ha respost a l’encàrrec amb un text net, clar, entenedor, pràctic i aclaridor. Pot pensar-se que l’autor ha desaparegut supeditat a les necessitats de l’encàrrec. Erraríem: hi és ben present a cada plana i en l’estructura global, en la bibliografia i en l’organització de cada capítol. El llegim i per ben organitzat sembla simple. Cert, ho sembla. La volta catalana. Una claror i eficàcia constructiva que només pot ser sostinguda per una llarga i variada experiència professional inscrita en el bo i millor de la tradició catalana de treball en el camp social. Una tradició que, convé no oblidar-ho, es basa en el respecte, en el tracte respectuós, i en l’escolta d’uns i els altres: dels qui estan en posició d’atendre i dels que són atesos, no en la productivitat.

Nou capítols que van del marc històric que construeix la idea de malaltia mental al treball en xarxa, de les maneres de classificar segons la sèrie dels DSM a la descripció dels diferents tipus de psicosis; dels efectes i patologies que impulsen al consum addictiu a la descripció dels efectes dels diferents psicofàrmacs.

I cada capítol conté un apartat específic destinat a relatar els tipus d’intervenció i tractaments possibles en general i des de la posició del treballador social.

Pel professional de la psicologia es tracta d’un llibre que li permet informar-se o posar-se al dia en aspectes que s’allunyen del seu camp específic de treball i on trobarà petites perles aquí i allà: la lògica de Kosko o les relacions entre consum de drogues i psicosis. Probablement se sentirà impulsat a consultar les referències bibliogràfiques abundants, contemporànies i ben triades.

L’estudiant interessat per la clínica o merament per les característiques de l’època en que vivim trobarà un mapa. I ja se sap que els mapes permeten orientar-se per llocs que no coneixem o coneixem poc i, sobretot, trobar el propi camí per arribar allà on havíem decidit o per descobrir nous indrets.

Magne Fdez.-Marban

PVP.: 12 euros

PRESENTACIÓ DEL LLIBRE

28 de febrer 2013 a les 17 hores

DIXIT

Centre de Documentació de Serveis Socials. Departament de Benestar Social i Família

Plaça Pau Vila, 1. 08039. Barcelona.