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Presentació de LA VIDA MEDICADA de Juan Pundik

US CONVIDA A LA PRESENTACIÓ DEL LLIBRE

LA VIDA MEDICADA
El ataque a la subjetividad.

autor:
JUAN PUNDIK

que tindrà lloc el dissabte 17 d’octubre,

a les 11:00 hores del matí,

a l’Aula d’Escriptors de

l’ASSOCIACIÓ COL.LEGIAL D’ESCRIPTORS DE CATALUNYA (ACEC)

Carrer de la Canuda, 6, 5ª planta. (Ateneu Barcelonès)

ENTRADA LLIURE (aforament limitat)

Presentaran el llibre les psicoanalistes

LUCÍA D’ANGELO

i

CARMEN LAFUENTE

amb la presència de l’autor

JUAN PUNDIK

organitza

ESPAI FREUD
Berlinès, 20.
08022 Barcelona
932116921
http://espaifreud.blogspot.com
espaifreud@gmail.com

amb la col.laboració d’

ASSOCIACIÓ COL.LEGIAL
D’ESCRIPTORS DE CATALUNYA
ACEC

GÉNERO Y VIDA MEDICADA, por Carmen LAFUENTE

1- La diferencia entre el uso y el abuso de los psicofármacos

El tema que hoy nos convoca es la preocupación que suscita en muchos de nosotros la excesiva medicalización de aspectos de la vida que no se pueden considerar como patológicos. Es un hecho que en la sociedad actual nos encontramos cada vez más con sujetos que no soportan el menor dolor, ni la idea de sacrificio (o de la libra de carne a pagar como decía Lacan). Nuestra sociedad basada en el discurso capitalista, desmiente la idea de castración y difunde la ilusión de que el sujeto tiene acceso al objeto sin mediación alguna.

Es así que vemos como el discurso capitalista aliado al discurso de la ciencia nos proporciona un número cada vez mayor de productos para remediar cualquier malestar . Hace tiempo que se habla de la “farmacología cosmética” que se aplica a malestares que no pueden ser considerados patológicos como los duelos, la depresión postvacacional o la angustia del lunes por la mañana , es decir para mejorar el humor de las personas consideradas normales . Hay fármacos que prometen un atajo a la felicidad , el eterno bienestar, fantasía que el capitalismo promueve. Pero todo esto ¿ a costa de qué? ¿cómo queda reducida la subjetividad humana?

En el terreno que nos ocupa , el del ser humano, es preciso aclarar que hay signos que no son disfunciones como por ejemplo la angustia o la inhibición frente a un peligro y que la felicidad no es un continuo, sino que tiene altibajos y que además la no se la puede imponer como un bien de consumo más ya que entonces se convierte en un imperativo superyoico y deja de ser felicidad. El ser humano no puede prescindir de un cierto nivel de angustia en la lucha que la vida supone y es básico que conserve la capacidad para dirigir su propia vida desde la autonomía y la libertad.

Es importante diferenciar entre el abuso de los fármacos utilizados para promover una ilusión de omnipotencia , o de bienestar y el uso razonado y justificado de una medicación que puede paliar el sufrimiento que producen muchos de los trastornos con los que nos enfrentamos en la clínica diaria. Hay situaciones en las cuales o no es posible o no es suficiente el uso de la palabra que es nuestro único recurso como psicoanalistas y en las que la utilización de una medicación, ajustada a la clínica, nos permitirá un trabajo de desciframiento y comprensión de los síntomas , un abordaje que incluya al sujeto, su biografía, su historia, sus interacciones familiares, sociales, etc.

Los fármacos alivian pero no curan, lo cual nos lleva a la necesidad de tratamientos de otro tipo que apunten no solo a una mejoría sintomática si no a un cambio de la posición del sujeto frente a su goce. Hay que servirse de los fármacos cuando es necesario, utilizarlos, con la finalidad de calmar el sufrimiento y posibilitar un abordaje por la palabra que nos permita trabajar las causas subjetivas del malestar, pero en ningún caso el fármaco debe taponar o suturar las preguntas que todo ser hablante debe hacerse sobre lo que le ocurre.

Los fármacos han de ser para nosotros una herramienta , no un fin en si mismos como ocurre en algunos planteamientos actuales en los que la clínica se ve modelada en función de una determinada sustancia . Pondré un ejemplo, el diagnóstico de depresión resistente a los antidepresivos , que ilustra muy bien como los fármacos determinan un diagnóstico que es reduccionista.

Esta parcialidad del diagnostico es posible porque los diagnósticos en salud mental no son construcciones que se basen en una realidad empírica como ocurre en otras enfermedades infecciosas o degenerativas. Las llamadas enfermedades mentales recogen una serie de síndromes y los agrupan en función de unos criterios susceptibles de ser influidos por factores culturales, sociales es decir por un sistema de referencias ideológico. Los trastornos psíquicos no suelen tener alteraciones anatomopatológicas o funcionales demostrables y es por ello que los médicos, psiquiatras, psicólogos, psicoanalistas van a disputarse esas categorías en función de determinados referentes del orden de las ideas, o si se quiere de la hegemonía del mercado.

¿Qué solución habría para esta realidad de nuestro campo de trabajo? Comités que velaran por la inclusión de los diferentes factores que influyen en la enfermedad o el trastorno mental. En la actualidad, un peso importante de la autoridad científica, que finalmente es la que tiene voz y voto en la manera como se organiza la asistencia en salud mental, depende de lo que se consideran opiniones con evidencia científica. Probablemente no se le puede atribuir dicha evidencia científica ni a los problemas sociales de la gente, ni al peso que tienen las relaciones familiares o el deseo inconsciente que quedan sistemáticamente fuera de las planificaciones sanitarias .

Estamos llegando a una situación en la que se produce una lectura tan sesgada de la realidad psíquica que a los genes, a la serotonina se les atribuyen demasiadas cosas . Ya hace algún tiempo que llegan a nuestras consultas pacientes diciendo que tienen la serotonina baja, lo que requiere un trabajo importante para ir más allá de ese diagnóstico y conseguir que el paciente hable de si mismo, de lo que le pasa, de lo que le hace sufrir. Las demandas con las que acude la gente han cambiado y cada vez son menos una pregunta y más una respuesta ofrecida por el saber supuestamente científico.

2- La medicalización y el género

Aunque el incremento de la utilización de los psicofármacos es un hecho constatable en la clínica actual, hay una predominancia de la medicalización en el género femenino. En todos los estudios epidemiológicos se refleja este dato que pone de manifiesto que las mujeres consumen muchos más psicofármacos que los hombres . También es un hecho que la depresión , que es uno de los padecimientos que consume uno de los mayores gastos sanitarios de la actualidad, tiene mucha más incidencia en la población femenina que en la masculina .

Esta cuestión interroga a nuestra contemporaneidad y el mundo en el que viven las mujeres y como los ideales que se les ofrecen no siempre responden a su deseo. La cuestión femenina es central para entender al sujeto contemporáneo y es por ello que no se puede obviar esta cuestión

Diremos para comenzar que la depresión es un diagnóstico inespecífico ya que la tristeza, que es el afecto que la caracteriza se puede considerar como un sentimiento normal y necesario y que su ausencia puede resultar sospechosa en determinadas situaciones vitales de un ser humano.

Freud diferencia en Duelo y Melancolía , el duelo como un proceso normal frente a la pérdida de un ser querido, de la melancolía , sentimiento profundamente doloroso que puede llevar al delirio. Sabemos también que la escuela psicoanalítica kleiniana considera la llamada posición depresiva del niño como parte del desarrollo normal y necesario del sujeto , que permite separarse de la madre. El humor triste es por si mismo engañoso ya que alguien puede llorar de alegría , o estar triste porque las cosas le van demasiado bien. La tristeza pues es un afecto que engaña acerca de la causa. Tampoco sería la tristeza un síntoma, le falta la estructura y la consistencia. Es un estado anímico compatible con diferentes estructuras clínicas.

Hay que diferenciar entre la tristeza y la depresión. La depresión es algo más que la tristeza. Generalmente la incluye, pero específicamente consiste en una falta de ilusión , una inhibición, es decir una suspensión del deseo, una inapetencia apática y dolorosa. Existen depresiones en las que propiamente no encontramos la tristeza sino la inhibición. Además la tristeza supone cierta subjetivación, un reconocimiento, y a veces se sale de un estado depresivo por la tristeza . Seguramente todos habremos escuchado decir a un paciente: mejoré cuando pude empezar a llorar.

Es por ello que cuando un sujeto triste y llororoso acude a nuestra consulta hay que articular ese sentimiento a una realidad sujetiva que incluya la biografía, la situación relacional , la coyuntura vital, a una estructura clínica que es la única que nos dará el valor de ese fenómeno.

Es posible que el predominio de la depresión femenina sea explicable en parte por la propensión que tienen las mujeres a la queja. Las mujeres se quejan más , y es que la queja feminiza, de manera que del lado masculino se aprende pronto a contenerla mientras que del lado femenino se la utiliza y a menudo se la pone al servicio de la seducción. Lo cierto es que la confesión de debilidad, de tristeza y de desánimo son más compatibles con los standares de la feminidad . Todos hemos oído la frase los hombres no lloran dirigida a un niño por un mayor, como modelo de lo que debe ser la masculinidad.

También puede prestarse a confusión una posición neurótica del deseo, es decir la insatisfacción, con una depresión. El sujeto histérico se caracteriza por su dificultad en aceptarse como objeto de deseo de un hombre. Ella quiere ser deseada pero no gozada. La histeria se identifica a la falta de deseo , en oposición al objeto de deseo y esta identificación a la falta la hace con frecuencia aparecer como deprimida , ya que su deseo es deseo de deseo y aparece como insatisfecho. Por ello es importante precisar el fenómeno clínico y vincularlo a una estructura , que no es más que la relación de un sujeto a su deseo, para poder interpretarlo como una posición subjetiva inconsciente. Si por el contrario, en una lectura rápida, se diagnostica como depresión y se le aplica el correspondiente fármaco, se tapona la pregunta y se puede convertir al sujeto en un consumidor crónico de la píldora mágica.

Otra estructura a revisar es el llamado masoquismo femenino. El masoquismo es un fenómeno amplio y complejo que incluye el masoquismo verdaderamente perverso , y el masoquismo de todo sujeto sometido a la leyes del lenguaje. Ciertos textos freudianos han contribuido a relacionar el masoquismo con la posición femenina , pero si los estudiamos detenidamente en realidad de lo que habla es de las paradojas del goce en el ser hablante. Lacan por ejemplo no concede a la mujer la capacidad para la perversión y sitúa el masoquismo femenino como un fantasma masculino y hace un critica de lo que el llama un prejuicio. Es posible pensar que los cambios que se han producido en la posición femenina, en los modelos femeninos, en sus deseos y en sus conductas, comporten dificultades para los hombres pero sin duda también para las mujeres y que de ello hayan aparecido nuevos síntomas.

Aunque la actual civilización ha aportado una disminución de la discriminación femenina dado que la presencia de las mujeres en el terreno laboral e institucional, es cada vez mayor y que su marco ya no se reduce a las cuatro paredes del hogar conyugal, es decir ahora que el ser mujer no se reduce a ser madre y esposa, no por ello la pregunta por el ser mujer se hace menos acuciante . La emergencia de nuevos malestares, muchos de ellos diagnosticados masivamente como depresiones, son un exponente de esta realidad que merece una escucha atenta que permita a las mujeres una respuesta propia a esta complicada cuestión que en cada caso se presenta de manera particular.

Carmen Lafuente
Presentación de la mesa de debate:
LA VIDA MEDICADA
Espai Freud. Barcelona
7 de marzo de 2008
mail: 10457clb@comb.es

LA VIDA MEDICADA


En la sociedad actual nos encontramos con frecuencia con sujetos que no soportan el menor dolor, ni la idea de sacrificio o de la libra de carne a pagar. Nuestra sociedad basada en el discurso capitalista, desmiente la idea de castración y difunde la ilusión de que el sujeto tiene acceso al objeto sin mediación alguna.

Es así que vemos como el discurso capitalista aliado al discurso de la ciencia nos proporciona un número cada vez mayor de productos para remediar cualquier malestar . Se habla de la llegada de la “farmacología cosmética” que se aplica a malestares que no pueden ser considerados patológicos como la depresión postvacacional o la angustia del lunes por la mañana; es decir, para mejorar el humor de las personas consideradas normales. Hay fármacos que prometen un atajo a la felicidad, el eterno bienestar. Fantasía que el capitalismo promueve. Pero todo ésto ¿a costa de qué? ¿cómo queda reducida la subjetividad humana? Además, ello ha desencadenado un incremento del gasto farmacéutico en detrimento de otras necesidades del ciudadano.

Esta crítica razonable y necesaria, contrasta con otra realidad por la cual los fármacos han mejorado de forma sorprendente la vida de muchos pacientes permitiéndoles una calidad de vida que de otra manera sería impensable. Para lograrlo han sido necesarios largos períodos de investigación con una importante inversión humana y económica.

En esta disyuntiva, qué posición tomar. La crítica al consumo de fármacos, para cuya solución se requiere -entre otras medidas- de una mayor educación del consumidor y un control estatal del gasto, no nos puede hacer olvidar que muchos pacientes han podido superar graves enfermedades gracias a la farmacología.

Pero en el terreno que nos ocupa, el de la subjetividad humana, es importante aclarar que hay signos que no son disfunciones como por ejemplo la angustia o la inhibición frente a un peligro. También que el ser humano no puede prescindir de un cierto nivel de angustia en la lucha que la vida supone y que es básico que conserve la capacidad para dirigir su propia vida desde la autonomía y la libertad.

Esta mesa se propone abordar la problemática de la hipermedicalización de algunos malestares humanos, sin olvidar los beneficios que la farmacología ha aportado a muchos enfermos.

LA VIDA MEDICADA
Subjetividad y pensamiento contemporáneo.

Viernes, día 7 de Marzo, a las 20:00 horas.

Ateneu Barcelonès
Sala Sagarra, 4ª planta.
Carrer de la Canuda, 6.
Barcelona

Mesa redonda con la intervención de

JAUME AGUILAR, psiquiatra – psicoanalista.
ÁNGEL MARTÍNEZ, antropólogo.
JUAN PUNDIK, psicoanalista.

Presenta y modera:

CARMEN LAFUENTE, psiquiatra – psicoanalista.

ENTRADA LIBRE.

Información: ESPAI FREUD -Amigos de la Librería Xoroi-
Berlinès, 20.
08022 Barcelona
934185336
xoroi@

ÚTERO, AMOR y GOCE


¿QUÉ PUEDEN ESPERAR DEL PSICOANÁLISIS LAS MUJERES DE HOY?

Las preguntas acerca de qué se puede esperar del psicoanálisis actual, en qué consiste su diferencia respecto a otro tipo de terapias que actúan también por la palabra y cuál es su respuesta al malestar neurótico de finales del siglo XX, están a la orden del día. Para algunos, el psicoanálisis solo se diferencia de cualquier psicoterapia por su larga duración, para otros, el psicoanálisis es una terapia obsoleta, solo útil para los grandes cuadros histéricos, hoy en día poco frecuentes. Es por ello que cuanto más aclare el psicoanálisis cuál es el estatuto de su acto, cuáles son sus fines , cuál es su articulación con la ciencia, con el discurso actual de la civilización , más posibilidades tendrá de existir en el futuro .

La histérica, fue la inventora del psicoanálisis en una época en la que la aparición del saber científico en la práctica médica producía la forclusión del sujeto. Su respuesta a esta situación y la docilidad de Freud a sus requerimientos dieron lugar a la aparición del psicoanálisis. Un siglo ha pasado desde entonces y algunos cambios se han producido no solo en las manifestaciones clínicas de la histeria, sino también en la fenomenología femenina. De algunos de esos cambios, que son sin ninguna duda avances en la civilización y en la vida de las mujeres, es en parte responsable el psicoanálisis, y es sin duda evidente que los decires actuales que los psicoanalistas escuchan en el diván, las demandas , los síntomas se han modificado. Por eso mismo el psicoanálisis deberá pensar cuáles son los cambios en la civilización actual que tienen importancia en lo que concierne a las mujeres , qué ha cambiado el discurso actual de los deseos femeninos, incluso de los avatares de sus pulsiones. Es sin duda evidente también que en el propio psicoanálisis se ha producido una puesta al día de algunos de sus conceptos , muy especialmente los que conciernen a la teoría de los goces y de las posiciones femenina y masculina que de ellos se deducen.

La cuestión femenina es central para entender al sujeto contemporáneo y el psicoanálisis no puede obviar esta cuestión. Freud abordó el tema en muchos y variados trabajos, situó a la mujer enteramente del lado de la castración y dejó abierta una pregunta sobre el deseo femenino. Fueron fundamentalmente las mujeres psicoanalistas contemporáneas de Freud las que sostuvieron un debate de gran altura sobre la cuestión de la sexualidad femenina en los años 30. A la muerte de Freud dos mujeres tomaron el relevo teórico del psicoanálisis: Anna Freud y Melanie Klein que influyeron decisivamente en el desarrollo de la práctica psicoanalítica con niños y en la promoción de la figura de la madre como respuesta a la pregunta freudiana sobre el deseo femenino. La consecuencia fue que dejó de hablarse de falo , de castración y de goce para hablar de maternaje, buen y mal objeto y adaptación a la realidad.

Lacan en el Congreso de Amsterdam de 1960, en un texto escrito dos años antes, reflexiona sobre la incidencia de la sexualidad femenina en lo social . Cuestiona las objeciones desarrolladas por los post-freudianos respecto a la fase fálica considerándolos desconocimientos y prejuicios. Recordémoslos: El conocimiento de la vagina, el masoquismo femenino y el temor a la penetración así como los desarrollos de Jones sobre la fase fálica. Lacan incluye sin reservas a la mujer en la fase fálica, pero se pregunta si la mediación fálica basta para dar cuenta de todo el goce femenino y de sus manifestaciones pulsionales. Es decir que abre la cuestión de que no todo en la mujer está recubierto por la castración, que la mujer es no-toda madre. Lacan le da la palabra a la mujer por primera vez en la historia del movimiento psicoanalítico y aunque más adelante señalará los límites de lo que las mujeres pueden decir, los aportes de Lacan respecto a la cuestión del goce femenino significan una clara ruptura con planteamientos anteriores, incluido Freud.

Algunos cambios en la civilización actual

1. La liberación sexual de los años 50, en la que el psicoanálisis tuvo sin duda alguna una incidencia decisiva, produjo modificaciones importantes en la vida de las mujeres. El cambio espectacular se produjo con la comercialización de los anticonceptivos en los años 60. Este hecho , junto a la despenalización del aborto, dió lugar a una verdadera separación entre sexualidad y maternidad . Desde ese momento las mujeres podían verdaderamente disponer de su cuerpo y su sexualidad y sobre todo incidir en una cuestión tan fundamental como es el control de la natalidad lo cual ha dado lugar a intensos debates acerca de los límites entre el derecho individual de la mujer y los derechos colectivos de la sociedad. Las mujeres tienen un poder nuevo para decidir cuándo, cómo y con quien tener un hijo. Una nueva libertad produce en muchas ocasiones conflictos subjetivos, síntomas nuevos en las mujeres de hoy.

2. Los modelos familiares han cambiado. Cada vez es más frecuente encontrar grupos familiares constituidos por una pareja e hijos de relaciones anteriores en las cuales los límites edípicos son muy confusos y también familias monoparentales formadas por una madre y su hijo lo cual no deja de tener consecuencias en ambos ya que la mediación paterna no solo es necesaria para el niño sino también para la madre.

3. Freud a partir de su descubrimiento de la fase fálica distingue a los dos sexos en relación a un significante único, el falo, en relación al cual los hombres están en posición de tener y las mujeres de no tener. Con respecto a las mujeres distingue tres opciones , tres salidas de la fase fálica; las recordamos: elidir completamente el sexo, negar la falta lo que constituye el complejo de masculinidad y por último la que considera la buena salida que consiste en reconocer la falta e ir a buscar un sustituto por mediación del padre. Lacan se separa aquí de Freud acentuando la dimensión del ser, de su falta, común a ambos sexos. En relación a esta falta , el hombre la compensa mediante el tener fálico , por el contrario la mujer acumula la falta en ser y la privación del órgano fálico. Pero curiosamente esta doble falta le abre la posibilidad de una compensación , el ser el falo en su relación al partenaire masculino, posición con la que Lacan define a la histeria, tan frecuente en las mujeres. El conflicto que muchas mujeres experimentan en relación al falo, es decir entre el ser el falo y el tener el falo hoy en día adopta formas nuevas y produce nuevos malestares que no se limitan a una tensión entre el ser madre y el ser mujer, sino que se manifiestan como una pugna entre la vida profesional y la vida afectiva , entre el trabajo y el amor.

4. La restitución fálica para la mujer, ya no se limita al hijo , lo cual cambia definitivamente la relación entre ambos. Si para Freud la única salida neurótica válida para la mujer era encontrar un hombre sustituto del padre para que le proporcionara un hijo que la compensara de la falta fálica, hoy en día la civilización casi no pone límites a lo que una mujer puede conseguir en el terreno fálico. Pero el goce fálico es un goce limitado que obedece a la estructura discreta del significante, y por ello está siempre en falta. Lacan en el Seminario XX subraya el hecho de que el goce fálico es aquel que no conviene: “es el goce que haría falta que no fuese. Es el correlato de que no haya relación sexual y es lo sustancial de la función fálica” , es decir que el goce fálico es el goce del que la gente se queja como insuficiente o inapropiado, no solo las mujeres, también los hombres, pero es de ellas de quienes nos ocupamos aquí.

5. Los semblantes de la feminidad no son ya los mismos que en la época de Freud y como dice Lacan en “Ideas directivas para un Congreso sobre la sexualidad femenina”: La representación de la sexualidad femenina fija la suerte de las tendencias , es decir que los cambios en las representaciones de la mujeres inciden en sus avatares pulsionales . Es por ello que resulta difícil encontrar a La dama del amor cortés, o a la joven que conservaba su virginidad como un bien precioso. Por el contrario es frecuente encontrar a la “mujer objeto” sometida a la mascarada del fantasma masculino con la ayuda de las modernas técnicas quirúrgicas, las top-models anoréxicas, o las modernas trepadoras que hacen un cálculo de su estatuto de objeto del deseo masculino. Las mujeres , la clínica nos lo enseña, se entregan al fantasma del Otro a veces hasta perderse, pero medir lo que vale una mujer en el fantasma del hombre no agota la cuestión de su propia subjetividad.

6. El declive de la figura paterna que Lacan anunciaba en “La familia” tiene sus efectos en el Edipo Freudiano. Si la función paterna ,que para Freud estaba basada en el amor y el respeto, está hoy en día seriamente cuestionada esto tendrá sin duda sus efectos en el Edipo. Un tesis de G.Morel respecto a esta cuestión resulta interesante ya que se constata en la clínica: La desunión en sus componentes de lo que estaba unido en el Edipo freudiano, el niño, el goce , el amor. La primera consecuencia la comentamos al principio, la tentación de la mujer actual de prescindir del padre para tener un hijo. La segunda consecuencia aparece también cada vez con más frecuencia: las modernas devoradoras de hombres actuales que separan amor y deseo. Lo que Freud describió como una degradación general de la vida erótica en el hombre , es decir la división entre el objeto de amor y el objeto de deseo , es un fenómeno que se observa también en las mujeres .

7. A pesar de los grandes cambios de la civilización actual, de los avances científicos que han hecho realidad la reproducción artificial, las mujeres de hoy siguen interesadas en el amor. En los testimonios de los carteles del pase un hecho se impone: las mujeres hablan del amor. Las dificultades amorosas de las mujeres constituyen un motivo de demanda habitual. La demanda de amor neurótico apela a remediar la falta en ser, que en las mujeres tiene características muy propias. Así Freud nos dice que para una mujer el temor a la pérdida del amor es equivalente al temor a la castración en el hombre y una pregunta frecuente de aquellas que acuden al analista es si se puede cambiar la vida amorosa, si las condiciones de la elección de objeto se pueden modificar.

Conclusiones
No hay duda que existe un malestar inherente a la condición humana ya que por el hecho de su entrada en el universo simbólico se produce una pérdida de goce. Pero se puede concluir además que hay un malestar inherente a la condición femenina , que la ausencia de la significación última de un significante pacificador, no deja de tener consecuencias y las conquistas femeninas en el terreno de la emancipación, de su acceso a todo aquello a lo que los hombres han tenido siempre derecho, no han hecho más que acentuar las preguntas sobre su ser.

El siglo XX se ha destacado, entre otras cuestiones, por los cambios en la condición femenina y el psicoanálisis no se ha desentendido de la cuestión. Freud a principios de los años 30 en su Conferencia sobre La Feminidad reconoce el carácter fragmentario y poco grato de sus conclusiones, y aclara , casi a modo de disculpa , que ellas se refieren a la mujer en tanto ser sexuado, no en tanto ser humano. Recomienda a aquellos que deseen saber más sobre las mujeres, que consulten sus propias experiencias de la vida, interroguen a los poetas o que esperen los avances de la ciencia. Lacan retoma la cuestión y ya a finales de los años 50 en sus ”Ideas directivas para un Congreso sobre la Sexualidad Femenina” texto que tiene como programa la promoción conceptual de la sexualidad femenina en clara oposición a la promoción de la figura de la madre, y en el que cuestiona que la mediación fálica de cuenta de todo lo pulsional en la mujer , estableciendo que si bien todo lo analizable es sexual, no todo lo sexual es analizable, cuestión que antecede a todas sus posteriores formulaciones sobre las posiciones masculina y femenina derivadas de su teoría sobre el goce. En los años 70 Lacan hablará de la existencia de un goce femenino que no se refiere ni al goce fálico ni a la castración, así en el Seminario Aún lo denomina, goce suplementario en relación al goce fálico.

¿Cuáles son las incidencias de este nuevo campo abierto por Lacan sobre el goce femenino en nuestra época?
Aunque la actual civilización ha aportado una disminución de la discriminación femenina dado que la presencia de las mujeres en el terreno laboral e institucional, es cada vez mayor y que su marco ya no se reduce a las cuatro paredes del hogar conyugal, es decir ahora que el ser mujer no se reduce a ser madre y esposa, no por ello la pregunta por el ser mujer se hace menos acuciante y probablemente sea el psicoanálisis de hoy, con los aportes de Lacan a la cuestión femenina ,el único terreno en que les queda abierta a las mujeres la posibilidad de encontrar una respuesta propia a esta problemática cuestión que en cada caso se presenta de manera muy distinta. Hay una contradicción para las mujeres y es que cuanto más incluidas estén como ciudadanas más excluida queda la pregunta sobre la diferencia sexual y como consecuencia las mujeres mismas. Es por ello que solo una por una podrá encontrar su lugar en un discurso que le sea propio.

Una de las consecuencias posibles de este campo nuevo abierto por la enseñanza de Lacan podría ser la “feminización” actual del mundo psicoanalítico. Fracasados los movimientos feministas que proponían hacer de las mujeres La Misma que el hombre, la propuesta de Lacan de hacerla Otra a ella misma, es muy sugerente. Pero las mujeres descubren que el inconsciente solo conoce el goce fálico , que el otro goce, el goce Otro, es imposible de decir y que en el inconsciente no existe ningún significante que represente a La mujer. Este es pues un límite del alcance del psicoanálisis en lo que respecta a la posición femenina. Esta conclusión puede ser decepcionante para algunas , que podrían dirigir su demanda a la religión como señala Colette Soler en varias oportunidades. La religión verdadera, dice Lacan en “La Tercera”, se vale de todas las esperanzas, las santifica, y por ello se las puede permitir todas. El psicoanálisis no promete el paraíso y no ahorrará a nadie estar afectado por las paradojas del goce, pero es hoy en día el único discurso que ofrece una segunda oportunidad. La propuesta analítica significa la posibilidad de una nueva elección sobre el núcleo que producía horror, un efecto por tanto sobre la posición del sujeto, sobre su deseo, logrado mediante el saber que ha producido sobre su inconsciente. El psicoanálisis ofrece una nueva oportunidad ya que permite un nuevo encuentro con Das Ding y por tanto una posibilidad de anudamiento RSI-sinthome distinta. Y esa es una oferta válida para cualquier sujeto, sin distinción de sexo.

Acabaré exhortando a los psicoanalistas a participar en el debate sobre el sexo que es uno de los más importantes para nuestra civilización. Lo que la experiencia psicoanalítica testimonia es que hay dos tipos de goce: un goce fálico común a los dos sexos y un goce Otro más allá del órgano, goce que no entra en el desfiladero significante. Aunque las mujeres tiene un acceso más frecuente a ese goce Otro, también hay hombres que lo han experimentado por la vía del misticismo. Lo importante es recordar que la disimetría de los sexos es irreductible y aunque eso no debe significar caer en la fascinación del enigma femenino tampoco debemos creer que la mujer haya conseguido todo aquello a lo que tiene derecho.

Carmen Lafuente
10457clb@comb.es